Del Festival a la Constitución
Del Festival a la Constitución
FALAN y el NeuroDesafío Constitucional LATAM
La última presentación termina.
Los artistas abandonan el escenario.
El público atraviesa los pasillos, encuentra a otras personas y regresa a la ciudad.
Pero las preguntas despertadas por la danza no permanecen dentro del teatro.
¿Quién pudo entrar?
¿Quién tuvo acceso al transporte?
¿Quién tuvo tiempo para asistir?
¿Quién consiguió comprender la información disponible?
¿Quién pudo moverse con seguridad?
¿Quién encontró accesibilidad?
¿Quién tuvo que trabajar mientras otras personas participaban?
¿Qué cuerpos, culturas y formas de existencia fueron reconocidos?
La danza revela que ningún movimiento es solamente individual.
Para que un cuerpo pueda bailar, observar, descansar, crear y participar, necesita una red de condiciones materiales, culturales, políticas y ambientales.
Toda coreografía visible se apoya sobre una Constitución invisible de posibilidades.
La Constitución no se encuentra solamente en los tribunales.
Aparece en el suelo sobre el que podemos caminar, en el agua que podemos beber, en el tiempo disponible para descansar, en la escuela que enseña, en la plaza pública que acoge y en el derecho a expresar el cuerpo sin miedo.
El Festival de Danza puede convertirse, así, en un laboratorio existencial.
No para decidir por sí solo qué leyes deben existir, sino para revelar qué condiciones permiten que diferentes Cuerpos-Territorio prosperen juntos.
Cuando los poderes pierden su independencia
La separación entre los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial fue creada para impedir que una sola fuerza formule las reglas, las ejecute y juzgue los resultados según sus propios intereses.
Su independencia nunca es absoluta. Los poderes necesitan dialogar.
Pero también necesitan limitarse mutuamente.
El problema se vuelve más profundo cuando observamos otros poderes que organizan la sociedad:
la ciencia;
la política;
la religión;
el sistema financiero;
los medios de comunicación;
y, actualmente, las plataformas digitales.
Estos campos no poseen una separación equivalente a la establecida entre los poderes formales del Estado.
Pueden corregirse entre sí.
Pero también pueden formar alianzas y circuitos de retroalimentación.
Un interés económico financia una determinada línea de producción científica.
Los hallazgos científicos seleccionados ofrecen una apariencia de neutralidad a una decisión política.
La política transforma esa interpretación en una norma.
Un liderazgo religioso ofrece legitimidad moral.
Los medios repiten la narrativa.
Las plataformas digitales amplifican aquello que genera una reacción mayor.
Después, la reacción pública se presenta como prueba de que la narrativa era verdadera.
El circuito comienza nuevamente.
Cuando un poder produce la justificación de otro, la sociedad puede perder la capacidad de distinguir dónde terminó la evidencia y dónde comenzó el interés.
Esto no significa que todos los científicos, políticos, líderes religiosos, empresarios o periodistas formen parte de una única conspiración.
La captura puede surgir sin un centro coordinador.
Cada institución busca financiamiento, influencia, audiencia, votos, autoridad o supervivencia. Cuando sus incentivos se alinean, un circuito de retroalimentación positiva puede fortalecer una misma dirección sin que exista un único gobernante controlando todo el sistema.
Este es un riesgo sistémico.
No depende solamente de conductas individuales.
Depende de la arquitectura de las relaciones.
La antigua máquina colonial
El colonialismo no fue solamente la llegada de personas extranjeras a un territorio.
Fue la construcción de una máquina capaz de decidir:
quién podía hablar;
qué conocimiento sería llamado verdad;
qué espiritualidad sería considerada legítima;
qué cuerpo podía circular;
qué tierra podía ser explotada;
y qué sufrimientos serían tratados como el costo inevitable del progreso.
Esta máquina no desaparece necesariamente cuando las colonias se convierten en repúblicas.
Puede continuar dentro de las leyes, las universidades, los sistemas económicos, los medios de comunicación y las categorías utilizadas para definir el desarrollo.
El modelo colonial separa aquello que la vida mantiene conectado.
Separa el cuerpo del territorio.
La economía del bioma.
La ciencia de la comunidad investigada.
La política de las consecuencias fisiológicas de sus decisiones.
La religión de la libertad de quienes no comparten su fe.
Los datos de la persona que los produjo.
El beneficio del daño dejado a las próximas generaciones.
Dentro de la propuesta BrainLatam, esta separación forma un óptimo local colonial: un sistema capaz de producir riqueza, normas, tecnología y autoridad, pero incapaz de reconocer todo aquello que necesita destruir para continuar funcionando.
Un sistema puede ser eficiente en la acumulación y profundamente incompetente para sostener la vida.
La crítica decolonial no exige abandonar todas las instituciones modernas.
Pregunta qué instituciones continúan organizando a América Latina como un territorio disponible para la extracción de materia, atención, datos, trabajo y esperanza.
La captura del sentir
El control colonial no actúa solamente mediante la fuerza.
También actúa mediante la organización del sentir.
La política ofrece miedo.
La publicidad ofrece deseo.
El mercado financiero ofrece urgencia.
La religión puede ofrecer culpa o salvación.
Los medios seleccionan aquello que recibirá visibilidad.
Las plataformas seleccionan aquello que permanecerá frente a nuestros ojos.
Cuando estos estímulos se confirman mutuamente, el Cuerpo-Territorio puede comenzar a vivir dentro de una única narrativa.
La persona siente miedo porque recibe continuamente señales de amenaza.
La repetición del miedo produce audiencia.
La audiencia produce ganancias e influencia.
Las ganancias financian nuevos mensajes.
La reacción pública se utiliza para justificar nuevas decisiones políticas.
De esta manera se forma un circuito de retroalimentación que captura la atención, la emoción y la pertenencia.
La UNESCO advierte que las plataformas organizadas para maximizar la interacción pueden favorecer la desinformación, los discursos de odio y los contenidos extremos. Por eso, sus directrices defienden una gobernanza sistémica, transparencia y protección de los derechos humanos.
En América Latina, la concentración de la propiedad de los medios de comunicación también representa un problema democrático. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos sostiene que los monopolios y oligopolios reducen la pluralidad de informaciones y opiniones disponibles para la sociedad.
Quien controla qué movimientos interiores son activados repetidamente puede influir en los futuros que una población consigue imaginar.
Por esta razón, la protección de la atención no es solamente una preocupación individual.
Puede convertirse en una cuestión constitucional.
La ciencia no es la nueva soberana
La neurociencia puede investigar cómo la inseguridad, la desigualdad, el ruido, la contaminación, el aislamiento, la accesibilidad, el contacto con la naturaleza, el sueño y la participación cultural afectan al organismo.
Puede medir la frecuencia cardíaca, el cortisol, el sueño, la atención, la memoria, el EEG, la fNIRS y otros indicadores.
Puede revelar que determinadas condiciones están asociadas con sufrimiento, desarrollo o recuperación.
Pero no debería decidir por sí sola los valores constitucionales.
Una imagen cerebral no determina qué es la justicia.
Un biomarcador no decide quién merece derechos.
Una correlación fisiológica no sustituye la experiencia de las comunidades afectadas.
La ciencia informa a la democracia.
No puede convertirse en su reina.
La neurociencia puede mostrar lo que determinadas condiciones hacen con el cuerpo.
La sociedad todavía debe decidir democráticamente qué cuerpos desea proteger y qué mundo pretende sostener.
Esta distinción también protege a la propia ciencia.
Cuando la ciencia se aproxima demasiado al poder político, económico o religioso, puede seleccionar preguntas que no amenacen a sus financiadores y ofrecer respuestas que legitimen decisiones ya tomadas.
La independencia científica exige diversidad de financiamiento, transparencia metodológica, datos auditables, libertad académica y participación de las poblaciones investigadas.
FALAN, la Federación de Sociedades Latinoamericanas y del Caribe de Neurociencias, existe como una red regional de sociedades científicas, colaboración y formación. Su Congreso de 2026 en Santiago busca reunir a investigadores de la región para el intercambio científico.
Sin embargo, el NeuroDesafío Constitucional LATAM se presenta aquí como una propuesta de diálogo de BrainLatam, no como un programa oficialmente aprobado por FALAN.
Esta distinción es importante.
Una federación científica puede abrir espacios.
No debería ser utilizada como un sello anticipado de aprobación para una propuesta que todavía necesita ser discutida, criticada y transformada colectivamente.
El NeuroDesafío Constitucional LATAM
El NeuroDesafío Constitucional LATAM no pretende entregar una Constitución terminada.
Pretende organizar preguntas que puedan atravesar escuelas, universidades, laboratorios, festivales, barrios, comunidades indígenas, comunidades quilombolas, movimientos de personas con discapacidad, grupos artísticos e instituciones públicas.
La primera pregunta no sería:
“¿Qué región cerebral explica la democracia?”
Sería:
“¿Qué condiciones permiten que diferentes Cuerpos-Territorio participen en la construcción democrática sin abandonar sus mundos?”
A partir de esta pregunta, la danza revela una agenda constitucional.
Derecho al movimiento
Moverse no significa solamente desplazar músculos.
Significa poder circular por la ciudad, jugar, bailar, trabajar, descansar y ocupar espacios públicos sin barreras físicas, económicas o simbólicas.
Derecho a la cultura
La cultura no es una decoración añadida después de las necesidades básicas.
Es una de las formas mediante las cuales las personas construyen memoria, pertenencia, expresión y continuidad.
Derecho al descanso y a la recuperación
Un Estado que protege la producción e ignora el sueño, la pausa, el ocio y la recuperación transforma el agotamiento en una obligación cívica.
Libertad de expresión corporal
Ninguna persona debería ser obligada a ocultar su cuerpo, su danza, su discapacidad, su identidad o su forma de existir para ser reconocida como ciudadana.
Inclusión y accesibilidad
La participación no puede depender de un cuerpo considerado estándar.
Los ambientes deben ser transformados por las diferencias que acogen.
Protección de la atención
La atención humana no debería tratarse solamente como materia prima gratuita para la publicidad, la propaganda política y la extracción de datos.
Soberanía de los datos
Los datos de salud, comportamiento, movimiento y atención no deberían salir de los Cuerpos-Territorio y regresar únicamente como vigilancia, clasificación o beneficio privado.
Salud comunitaria
La salud no comienza solamente en el hospital.
Comienza con la alimentación, el agua, la vivienda, la educación, la seguridad, los vínculos, la cultura y la posibilidad de participar.
Espacios públicos
Las plazas, los teatros, las escuelas, los bosques, los ríos y las calles son estructuras de convivencia, no solamente activos disponibles para la monetización.
Pertenencia plural
El Estado debe proteger la posibilidad de que muchas culturas, espiritualidades y formas de vida coexistan sin que una de ellas capture las instituciones públicas.
Continuidad de los biomas
Ningún derecho humano puede mantenerse durante mucho tiempo cuando el agua, el suelo, el clima y la biodiversidad dejan de sostener la vida.
El Acuerdo de Escazú ofrece una base latinoamericana importante al relacionar ambiente, acceso a la información, participación pública y acceso a la justicia.
Reconoce que proteger el ambiente también exige proteger la capacidad de las personas para participar en las decisiones que afectan a sus territorios.
DANA y la continuidad de la vida
En el lenguaje BrainLatam, DANA funciona como una ventana conceptual para pensar la inteligencia de la continuidad de la vida.
Esto no significa que el ADN posea una mente consciente, formule leyes o tenga intenciones políticas.
El ADN participa en procesos biológicos de herencia, expresión y adaptación. DANA amplía esta imagen para preguntar qué condiciones permiten que los sistemas vivos continúen existiendo, variando y relacionándose con sus ambientes.
DANA no debe presentarse como un mecanismo neurocientífico científicamente validado.
Es una hipótesis filosófica y ecológica de BrainLatam.
Su pregunta constitucional sería sencilla:
¿Una decisión que produce riqueza ahora preserva la posibilidad de vida después?
Un sistema económico que destruye ríos, bosques y comunidades para generar crecimiento puede aumentar los indicadores financieros mientras reduce la capacidad de continuidad del territorio.
Una Constitución fundamentada en el Cuerpo-Territorio no preguntaría solamente cuánto se produjo.
Preguntaría:
¿Qué permaneció vivo?
¿Quién recibió los beneficios?
¿Quién quedó con el daño?
¿Qué elecciones permanecerán disponibles para las próximas generaciones?
El Estado responsable
Un Estado responsable no es un Estado que controla cada gesto.
Es aquel que garantiza las condiciones necesarias para que las personas desarrollen agencia.
No elige la religión de la ciudadanía.
Protege la libertad religiosa y la libertad de no tener una religión.
No elige el significado de una obra de arte.
Protege las condiciones para que pueda existir y ser debatida.
No impone una única manera de vivir.
Impide que los grupos poderosos destruyan las condiciones necesarias para la existencia de los demás.
La responsabilidad del Estado no consiste en sustituir la autoría personal.
Consiste en impedir que la libertad sea un privilegio disponible solamente para quienes pueden comprarla.
El Estado responsable también debe ser metacognitivo.
Debe crear normas.
Actuar.
Observar las consecuencias.
Revisar sus propias decisiones.
Esta es la aplicación colectiva de los poderes Legislativo, Ejecutivo y Judicial.
Pero los contrapesos también deben alcanzar a la ciencia, la religión, las finanzas, los medios y la tecnología.
Podemos preguntar:
¿Quién financió este estudio?
¿Quién obtiene beneficios con esta ley?
¿Quién controla este medio de comunicación?
¿Quién define el algoritmo?
¿Quién podrá utilizar los datos?
¿Qué grupo religioso influye en una decisión que será obligatoria para personas de otras creencias?
¿Quién puede cuestionar la interpretación dominante?
La transparencia de estas relaciones forma parte de la salud democrática.
Prosperidad relacional
El modelo colonial presenta la prosperidad como la capacidad de acumular.
La prosperidad relacional pregunta si la riqueza de una parte fortalece o destruye las condiciones de existencia de las otras.
¿Una empresa prospera cuando su comunidad enferma?
¿Una ciudad prospera cuando desaparecen sus ríos?
¿Un mercado prospera cuando transforma la inseguridad en intereses financieros?
¿Una plataforma prospera cuando captura la atención de los niños?
¿La ciencia prospera cuando recoge datos de una población que nunca recibe los beneficios de la investigación?
¿Una religión prospera cuando su expansión depende del miedo y de la exclusión?
La prosperidad que necesita empobrecer las relaciones no es prosperidad colectiva.
Es una transferencia de vida.
La prosperidad relacional significa que el desarrollo de un Cuerpo-Territorio amplía, o al menos no destruye, las posibilidades de los demás y del bioma compartido.
No exige la ausencia de conflicto.
Exige que el conflicto pueda ser expresado, examinado y transformado sin que una parte tenga poder absoluto sobre la otra.
Del Jiwasa a la Constitución
El Jiwasa Verdadero no es una única mente colectiva.
Tampoco es un Estado que ordena que todos sientan lo mismo.
Es un campo relacional capaz de proteger la pertenencia y la diferencia.
Una Constitución inspirada en este principio no intentaría eliminar los Weichö.
Crearía condiciones para que muchas formas de mundo participaran de la vida común.
El artista podría expresarse.
El público podría discrepar.
Una persona con discapacidad podría transformar el espacio.
Una comunidad indígena podría defender su territorio sin traducir toda su existencia al lenguaje económico.
El científico podría investigar sin convertirse en propietario de la verdad constitucional.
La persona religiosa podría vivir su fe sin convertirla en una obligación pública.
El mercado podría producir sin adquirir el derecho de destruir aquello que no creó.
Los medios podrían informar sin concentrar toda la realidad en pocas manos.
La tecnología podría ampliar capacidades sin transformar la atención y los datos en colonias privadas.
Una Constitución viva no obliga a todos a seguir la misma coreografía.
Protege el suelo sobre el cual diferentes movimientos pueden coexistir.
De la pregunta al continente
El Festival termina.
Pero tal vez su obra más importante apenas esté comenzando.
FALAN puede aproximar a investigadores latinoamericanos.
El NeuroDesafío Constitucional LATAM puede llevar preguntas a escuelas, laboratorios y comunidades.
La danza puede revelar aquello que los indicadores no consiguen percibir.
La neurociencia puede investigar las consecuencias corporales.
La antropología puede revelar relaciones históricas y territoriales.
La ecología puede demostrar los límites del bioma.
El derecho puede transformar compromisos colectivos en garantías institucionales.
Los conocimientos ancestrales pueden recordarnos que ninguna Constitución creó los ríos, los bosques o la vida que pretende gobernar.
Ningún campo debe dominar a todos los demás.
Cada uno debe ofrecer su percepción y aceptar contrapesos.
Tal vez esta sea la independencia de poderes que todavía necesitamos construir.
No solamente entre los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial.
Sino entre todas las fuerzas capaces de producir verdad, creencia, dinero, visibilidad y obediencia.
La democracia comienza a enfermar cuando las instituciones dejan de observarse mutuamente y comienzan solamente a confirmarse.
El NeuroDesafío Constitucional LATAM busca interrumpir esta confirmación automática.
No mediante una verdad final.
Mediante preguntas públicas.
Preguntas que puedan ser criticadas.
Preguntas que regresen a las comunidades.
Preguntas que no teman modificar sus propias reglas.
La pregunta que cierra esta serie es:
¿Qué condiciones constitucionales permiten que todo Cuerpo-Territorio se mueva, se desarrolle, participe del Jiwasa y prospere sin destruir los biomas que sostienen su existencia?
Tal vez una Constitución no debería decirles a todos qué danza ejecutar.
Debe garantizar que permanezcan cuerpos vivos, territorios habitables, atención libre, datos protegidos, espacios accesibles y muchos ritmos capaces de crear el próximo movimiento.
Referencias y contribuciones
CEPAL. Acuerdo Regional sobre el Acceso a la Información, la Participación Pública y el Acceso a la Justicia en Asuntos Ambientales en América Latina y el Caribe — Acuerdo de Escazú. En vigor desde 2021; guía de implementación actualizada en 2024.
Contribución: conecta protección ambiental, información, participación y justicia, ofreciendo una arquitectura regional para la democracia ambiental.
CEPAL. Guía para la participación pública en la arquitectura institucional del Acuerdo de Escazú. 2026.
Contribución: muestra que la protección ambiental exige mecanismos concretos de participación pública y supervisión institucional.
UNESCO. Directrices para la gobernanza de las plataformas digitales. 2023.
Contribución: propone un enfoque sistémico y basado en los derechos humanos para la transparencia, la libertad de expresión, el acceso a la información y la responsabilidad de las plataformas.
COMISIÓN INTERAMERICANA DE DERECHOS HUMANOS. Estándares para una televisión digital abierta, diversa, plural e inclusiva.
Contribución: advierte que la concentración de los medios limita la pluralidad y puede debilitar la democracia.
SUÁREZ, Marcela. Terrestrial Politics and Body-Territory: Two Concepts to Make Sense of Digital Colonialism in Latin America. 2022.
Contribución: relaciona cuerpo, territorio y colonialismo digital, mostrando que la explotación de datos y tecnologías continúa vinculada a relaciones materiales de poder.
KRENAK, Ailton. Futuro ancestral. 2022.
Contribución: invita a comprender el futuro mediante la continuidad de la vida, los ríos y los territorios, en lugar de tratar a la naturaleza como un escenario externo a la política.
FALAN — Federación de Sociedades Latinoamericanas y del Caribe de Neurociencias. Red científica y IV Congreso FALAN, Santiago, 2026.
Contribución: ofrece una infraestructura regional para la colaboración, el intercambio y el desarrollo de las neurociencias latinoamericanas. Esto no implica el respaldo oficial a las propuestas de BrainLatam.
BRAINLATAM; CIONEK, Jackson. NeuroDesafío LATAM — Preguntas para un Mundo Nuevo. 2026.
Contribución: propone transformar preguntas en investigación, conocimiento y cooperación regional.
BRAINLATAM; CIONEK, Jackson. Constitución Cuerpo-Territorio. 2026.
Contribución: propone relacionar derecho, cuerpo, territorio, participación, biomas y responsabilidad intergeneracional.
BRAINLATAM; CIONEK, Jackson. Estado responsable, laico, democrático y de derecho.
Contribución: propone que el Estado proteja las condiciones de existencia y desarrollo sin capturar la subjetividad de la ciudadanía.
BRAINLATAM; CIONEK, Jackson. DANA — Inteligencia del ADN y continuidad de la vida.
Contribución: ofrece una ventana conceptual para pensar la prosperidad ecológica y la continuidad de los sistemas vivos. DANA no debe presentarse como conciencia literal del ADN ni como mecanismo científico validado.
Nota conceptual: el NeuroDesafío Constitucional LATAM, la Constitución Cuerpo-Territorio, DANA, el Estado responsable y la prosperidad relacional son formulaciones de BrainLatam en desarrollo. Pueden orientar preguntas públicas y científicas, pero no constituyen consensos jurídicos, políticos o neurocientíficos establecidos.
La frase que cierra la serie en español es:
Una Constitución justa no elige una única danza para el pueblo. Protege los cuerpos, los territorios y los biomas para que muchos movimientos continúen siendo posibles.