Jackson Cionek
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Predecir, Sentir y Actuar: Quien Te Traba el Cuerpo Convierte Tu Conciencia en Bandera — y Termina Guiando Tu Voto y Tu Fe

Predecir, Sentir y Actuar: Quien Te Traba el Cuerpo Convierte Tu Conciencia en Bandera — y Termina Guiando Tu Voto y Tu Fe

La idea central es simple y muy práctica: el cuerpo necesita espacio y movimiento para volver a señalizar bien y autorregularse. Cuando eso sucede, ideas, pensamientos y creencias dejan de ser prisiones y vuelven a ser herramientas útiles para vivir. Esto no es una frase motivacional. Es algo que se puede observar en la vida cotidiana y también estudiar científicamente.

Cuando el cuerpo pierde libertad —poco espacio, poca variación de postura, casi nada de movimiento, respiración corta, estar encogido por mucho tiempo— empieza a enviar señales peores al cerebro. Esas señales incluyen tensión constante, aceleración, incomodidad y alerta exagerada. Cuando el cerebro recibe señales confusas, intenta compensar con lo que tiene más a mano: control mental. Aparecen la rumiación, la rigidez, las certezas rápidas y las justificaciones duras. Ahí es cuando las ideas dejan de ser herramientas y se vuelven banderas: sirven más para sostener el cuerpo por dentro que para comprender la realidad.

Hoy la neurociencia muestra que la autorregulación no es solo “pensar mejor”. Es un ciclo continuo entre predecir, sentir y actuar. El cerebro hace predicciones sobre lo que va a ocurrir; el cuerpo envía señales sobre lo que realmente está ocurriendo; y la acción —movimiento, postura, pausas, mirada y respiración— ayuda al cerebro a ajustar esas predicciones. Cuando este ciclo funciona, la persona aprende y se adapta. Cuando se rompe, la mente se endurece.

Una forma muy concreta de entender esto viene de un fenómeno llamado MMN (Mismatch Negativity), medido con EEG. El MMN muestra que, cuando algo se desvía de lo esperado, el cerebro responde en dos etapas, como dos ondas.

La primera onda del MMN es sensorial. Ocurre muy rápido y casi sin conciencia. El cerebro registra: “esto no era lo que yo esperaba”. Aquí no hay pensamiento elaborado ni creencia: solo detección de error entre lo previsto y lo percibido. Esta etapa depende mucho del estado del cuerpo: cuando el cuerpo está cansado, tenso o sin espacio, la detección puede volverse exagerada o confusa.

La segunda onda del MMN es la onda de corrección. En ella, el cerebro intenta ajustar su modelo interno: “¿cómo necesito cambiar mi predicción para que esto tenga más sentido la próxima vez?”. Esta etapa involucra redes más amplias, incluidas regiones frontales, y se relaciona con la capacidad de aprender, flexibilizarse y seguir adelante. Eso es autorregulación de verdad. Cuando la corrección funciona bien, el error se convierte en aprendizaje. Cuando funciona mal, el error se convierte en molestia —y la molestia se convierte en rigidez.

Aquí entra un detalle muy importante, especialmente si pensamos en el desarrollo humano. En los bebés, este ciclo ocurre de manera distinta al inicio de la vida. Los bebés pueden detectar muchos fonemas de muchas lenguas al mismo tiempo. Perciben diferencias sonoras que los adultos de una cultura específica muchas veces ya no perciben. Al principio, el cerebro del bebé está muy abierto: la detección es amplia y la corrección todavía no está estabilizada.

Con el tiempo, por la exposición repetida a los sonidos que más escuchan, el cerebro del bebé empieza a corregir y ajustar lo que siente. Los fonemas frecuentes se refuerzan; los fonemas raros se van dejando de lado. El bebé no “elige” conscientemente un idioma. El cuerpo y el cerebro se ajustan al ambiente. Esto muestra algo fundamental: sentir no nace listo. Se calibra con el tiempo, por repetición, corrección y estabilización.

Este mismo principio sigue funcionando a lo largo de la vida. Los adultos también aprenden —o desaprenden— a sentir. Cuando el cuerpo pierde espacio, movimiento y variedad de experiencia, el cerebro puede volver a un estado mal calibrado: detecta demasiado error, pero corrige poco. La diferencia es que, en el adulto, en vez de corregir con el cuerpo y con la acción, la mente intenta corregir con creencias rígidas.

Por eso la autorregulación no es solo pensar mejor. Antes de cualquier pensamiento complejo, el cerebro ya está comparando predicciones con señales corporales y ambientales. Si el cuerpo está trabado, la primera onda del MMN dice “algo anda mal”, pero la segunda no logra corregir. Entonces la mente produce explicaciones duras para sentirse segura.

Cuando devolvemos espacio y movimiento al cuerpo, ayudamos exactamente a esa segunda etapa del MMN: la corrección. El error deja de ser amenaza y vuelve a ser información. El cuerpo señaliza mejor, el cerebro ajusta mejor y el pensamiento se vuelve más flexible.

Para organizar esta comprensión, usamos Avatares de Neurofenotipado Multimodal como lentes de observación. No son personajes decorativos, sino formas de separar fenómenos que suelen mezclarse.

APUS (Cuerpo–Territorio / Propiocepción Extendida) recuerda que el espacio no es un lujo. Abrir el pecho, soltar la mandíbula, cambiar la base de los pies o caminar unos pasos cambia el tipo de pensamiento que aparece—porque cambia el estado del cuerpo.

Tekoha (Interocepción Extendida / Eu-Bioma) funciona como un panel interno. Observar la respiración, la tensión interna y la temperatura corporal ayuda a notar cuándo la rigidez mental nace de señales corporales ignoradas.

Iam (Afecto y primera persona) traduce esas señales en experiencia emocional. Recuperar espacio corporal ayuda al afecto a salir del modo “alarma” y ganar granularidad, diferenciando cansancio, miedo, excitación y rabia.

Brainlly (Neurodinámica Viva de la Percepción) recuerda que todo esto ocurre en sistemas acoplados: neuronas, glía, sangre, respiración y atención cambian juntos.

Yagé (Cambio de modo / Metacognición aplicada) ayuda a notar cuándo una creencia se volvió captura. Una señal clara es cuando el cuerpo se hace pequeño y el habla se acelera. Devolverle al cuerpo unos segundos de territorio suele cambiar la pregunta—porque cambia el estado.

Olmeca (Cultura e historia de vida) evita el error de pensar que toda rigidez viene del cerebro. Muchas veces viene del contexto: lenguaje, educación, rituales, trauma y presión social.

Jiwasa (Sincronía/Desincronía colectiva) amplía aún más: a veces no es “mi cuerpo”, es “nuestro cuerpo”. Grupos bajo presión se sincronizan por estrés. Una prueba simple es observar si, al organizar respiración y turn-taking (hablar y pausar) por unos 60 segundos, el conflicto baja de intensidad.

DANA (Inteligencia del ADN / Organización viva) cierra el ciclo recordando que la regulación es ecológica. Sin sueño, luz, agua, alimento y micro-movimiento, el cuerpo pierde estabilidad y la mente se agarra a certezas duras como muletas.

Por último, Math/Hep asegura rigor científico. Recuerda que patrones corporales repetidos construyen “yos” funcionales, y que neuronas que disparan juntas tienden a cablearse juntas. Por eso “darle espacio y movimiento al cuerpo” debe volverse algo observable y medible, no solo una buena idea.

La promesa no es eliminar creencias. Es ponerlas en el lugar correcto.
Cuando el cuerpo tiene espacio y movimiento, vuelve a señalizar.
Cuando señaliza, el cerebro corrige mejor.
Y cuando el cerebro corrige mejor, la mente vuelve a servir—en vez de mandar.


Publicaciones (post-2021) que dan respaldo directo

  1. Sandved-Smith, L. et al. (2025)
    Deep computational neurophenomenology: a methodological framework for investigating the how of experience.
    Neuroscience of Consciousness (PMC)
    Comentario: Conecta experiencia en primera persona con modelos computacionales, mostrando cómo relatos entrenados pueden restringir la interpretación neural sin perder rigor—base para integrar sentir, predecir y corregir.

  2. Barca, L. (2025)
    The Inner Road to Happiness: A Narrative Review Exploring the Interoceptive Benefits of Exercise for Well-Being.
    Healthcare (Basel) (PMC)
    Comentario: Muestra que el movimiento y el ejercicio refinan la interocepción y mejoran la autorregulación emocional—actuar es parte del mecanismo, no solo el resultado.

  3. Tschantz, A. et al. (2022)
    Simulating homeostatic, allostatic and goal-directed forms of interoceptive control using active inference.
    Biological Psychology (ScienceDirect)
    Comentario: Formaliza el ciclo predecir → sentir → actuar y destaca que acción y corrección reducen el error interoceptivo—sostén teórico del modelo ampliado.

  4. Candia-Rivera, D. et al. (2024)
    Interoception, network physiology and the emergence of bodily self-awareness.
    Neuroscience & Biobehavioral Reviews (ScienceDirect)
    Comentario: Propone que el “yo corporal” emerge de sistemas fisiológicos acoplados en red, no de un solo marcador—alineado con Brainlly y con la corrección distribuida.

  5. Parma, V. et al. (2024)
    An Overview of Bodily Awareness Representation and Interoception.
    Brain Sciences (MDPI)
    Comentario: Revisión clara: la interocepción es multidimensional y aprendida; el “sentir” se calibra con el tiempo—no nace listo.

  6. O’Toole, M. & Michalak, J. (2024)
    Embodied cognitive restructuring: The impact of posture and movement on negative interpretation bias and dysfunctional attitudes.
    Journal of Behavior Therapy and Experimental Psychiatry (ScienceDirect)
    Comentario: Evidencia directa de que postura y movimiento cambian sesgos cognitivos—une cuerpo, interpretación y creencia sin caer en “pensamiento positivo”.

  7. Haresign, I. et al. (2024)
    Why behaviour matters: Studying inter-brain coordination during child–caregiver interaction.
    Developmental Cognitive Neuroscience (PMC)
    Comentario: La coordinación social real depende de conducta y contexto naturalista; la sincronía (Jiwasa) no se entiende solo con tareas artificiales.

  8. Delius, S. et al. (2023)
    Interpersonal synchrony when singing in a choir: respiration and heart rate variability.
    Frontiers in Psychology
    Comentario: Sincronizar respiración y ritmo organiza HRV y estados colectivos; respalda que conflictos pueden “bajar de nivel” vía regulación corporal compartida.

Nota de síntesis: Estas publicaciones convergen en un punto central: la autorregulación emerge de la corrección continua entre predicción, señales corporales y acción, a nivel individual y colectivo. Cuando la corrección falla—por falta de espacio, movimiento o contexto—el cerebro tiende a reemplazar el ajuste corporal con rigidez cognitiva.

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New perspectives in translational control: from neurodegenerative diseases to glioblastoma | Brain States