Jackson Cionek
10 Views

NIRS, Neurourbanismo y Cuerpo-Territorio: Cómo los Ambientes Caminables Modulan la Corteza Prefrontal

fNIRS, Neurourbanismo y Cuerpo-Territorio: Cómo los Ambientes Caminables Modulan la Corteza Prefrontal

Una lectura BrainLatam2026 sobre NIRS/fNIRS, ciudad, APUS, Jiwasa, Zona 2 y planificación urbana basada en evidencias

Antes de hablar de ciudad, necesitamos hablar de cuerpo.

La ciudad no es solo escenario.
La calle no es solo paso.
La vereda no es solo infraestructura.

Cuando caminamos por una calle arbolada, con fachadas variadas, escala humana, poco tráfico y espacios para permanecer, el cuerpo respira de una manera. Cuando caminamos por una calle monótona, ruidosa, sin verde, con tráfico intenso y baja calidad espacial, el cuerpo se organiza de otra forma.

La ciudad entra en el cuerpo.
Y el cuerpo responde a la ciudad.

Por eso, la publicación “Pleasant walking environments enhance emotional experiences and reduce brain activation — an application of fNIRS in urban studies”, de Lisa Marie Brunner, Pasi Aalto, Helge Hillnhütter, Christian A. Klöckner, Martin Steinert y Henrikke Dybvik, publicada en Cities en 2026, es tan importante para BrainLatam2026.

El artículo investiga cómo diferentes ambientes urbanos caminables afectan las experiencias emocionales y la activación cerebral en la corteza prefrontal, usando fNIRS — functional near-infrared spectroscopy.

La pregunta central del estudio puede formularse así:

¿cómo influyen diferentes ambientes urbanos de caminata en las experiencias emocionales medibles y en las respuestas cognitivas de la corteza prefrontal?

Esta pregunta es muy potente porque saca la planificación urbana del campo solamente visual, estético o funcional, y la coloca también en el campo neurofisiológico. La ciudad deja de ser solo aquello que miramos. Pasa a ser aquello que el cuerpo necesita procesar, regular y soportar.

Qué investigó el artículo

El estudio trabajó con 51 participantes, que observaron videos de cuatro ambientes reales de caminata. Los ambientes representaban diferentes cualidades urbanas:

un área residencial de uso mixto;
una calle antigua de uso mixto;
una calle residencial monótona;
un ambiente de centro urbano.

Los videos fueron grabados en Copenhague, desde la perspectiva de un peatón, con una velocidad típica de caminata entre 4 y 5 km/h. Para producir estímulos más cercanos a la experiencia real, los autores usaron videos dinámicos, no solo imágenes estáticas. Aun así, el experimento fue realizado en ambiente controlado: los participantes estaban sentados y observaban los videos.

Durante la visualización, los investigadores midieron alteraciones de hemoglobina oxigenada y desoxigenada en la corteza prefrontal usando fNIRS, mientras también recolectaban evaluaciones subjetivas de las experiencias emocionales: placer, estrés, excitación, relajación, aburrimiento y complejidad.

Los resultados apuntaron en una dirección muy interesante: los ambientes caminables percibidos como más agradables redujeron la activación en la corteza prefrontal, mientras que los ambientes percibidos como menos agradables aumentaron la activación cerebral en regiones prefrontales.

La interpretación de los autores es cuidadosa: los ambientes más agradables parecen estar asociados a menor demanda cognitiva, mayor relajación fisiológica y experiencias emocionales más positivas. Los ambientes menos agradables parecen exigir más procesamiento, atención y esfuerzo cognitivo, pudiendo producir experiencias más estresantes o desagradables.

Este hallazgo es muy importante porque muestra que distintas escenas urbanas construidas —y no solo la oposición “naturaleza versus ciudad”— pueden producir diferencias medibles en la actividad cerebral.

Elogio a la pregunta científica y al diseño experimental

El mérito de este artículo es enorme.

Los investigadores transformaron una pregunta urbana en una pregunta neurocientífica sin perder el vínculo con arquitectura, movilidad, salud y bienestar. Eso exige una visión interdisciplinaria poco común: unir planificación urbana, psicología ambiental, neurociencia, fNIRS, diseño experimental y análisis emocional.

La pregunta es excelente porque nace de un problema real: si queremos ciudades más saludables, caminables y humanas, necesitamos saber cómo diferentes ambientes afectan el cuerpo y la mente de las personas.

El diseño experimental también merece reconocimiento. Usar videos reales de caminata, evaluados por especialistas mediante indicadores urbanos, y combinarlos con medidas subjetivas y fNIRS en la corteza prefrontal es una contribución relevante para el neurourbanismo.

El artículo no promete más de lo que puede entregar. Reconoce sus límites, pero abre un camino muy importante: usar métodos neurocientíficos para cualificar decisiones de urbanismo, arquitectura y políticas públicas.

Equipos, sensores y arquitectura técnica usados en el estudio

Este artículo también es importante para laboratorios porque explicita la arquitectura técnica utilizada en la recolección de datos.

Para el fNIRS, los autores utilizaron un sistema de onda continua NIRSport 2, de NIRx Medical Technologies, con configuración 8 × 8 y ocho canales cortos. El sistema registró dos longitudes de onda, 760 nm y 850 nm, con tasa de muestreo de 10,17 Hz, usando el software NIRSport 2 Aurora fNIRS acquisition software.

Los optodos fueron posicionados sobre la corteza prefrontal, cubriendo regiones como el giro frontal inferior izquierdo y derecho, el giro frontal superior medial y la corteza orbitofrontal medial, siguiendo referencias del sistema internacional 10–20 usado en EEG.

Los videos de los ambientes caminables fueron grabados con una cámara estabilizada DJI Pocket 2, en resolución 4K, montada en un gimbal de tres ejes, para producir una experiencia visual suave y cercana a la perspectiva de caminata.

La presentación experimental y la recolección de datos subjetivos fueron realizadas con PsychoPy, y los datos fNIRS fueron analizados con el NIRS Brain AnalyzIR Toolbox en MATLAB. Los autores también evaluaron la calidad de la señal con métricas como Scalp Coupling Index y Peak Spectral Power.

Este nivel de descripción es muy valioso. Muestra que un buen diseño experimental no depende solo de “tener fNIRS”. Depende del montaje de optodos, de la presencia de short channels, de la calidad del estímulo visual, de la sincronización experimental, de la elección de regiones cerebrales y del cuidado con el análisis de señales.

Para Brain Support y BrainLatam, este punto es estratégico: cuando hablamos de vender o implementar NIRS/fNIRS en investigaciones académicas, no estamos hablando solamente de equipos. Estamos hablando de diseño experimental, pregunta científica, montaje, software, análisis y aplicación real.

fNIRS, corteza prefrontal y experiencia urbana

La corteza prefrontal es una región importante para atención, control cognitivo, evaluación emocional, toma de decisiones y regulación frente al ambiente.

Cuando un ambiente urbano exige más esfuerzo, la PFC puede presentar mayor activación. Eso no significa automáticamente algo “bueno” o “malo”, pero puede indicar mayor demanda cognitiva, mayor necesidad de atención o mayor esfuerzo para lidiar con la escena.

En el estudio, los ambientes urbanos de menor calidad —más monótonos, con tráfico más intenso, menos variación espacial y menos elementos agradables— tendieron a aumentar la activación prefrontal. Los ambientes más agradables —con uso mixto, fachadas variadas, presencia de verde, menor tráfico y mejor calidad espacial— tendieron a reducir esa activación.

Desde BrainLatam2026, esto dialoga directamente con la idea de Zona 1, Zona 2 y Zona 3.

Una ciudad que exige vigilancia constante, desplazamiento tenso, miedo, ruido, monotonía y desorientación empuja el cuerpo hacia estados de mayor defensa. La persona camina, pero no disfruta. Atraviesa el espacio, pero no pertenece. Se desplaza, pero no descansa.

Una ciudad caminable, variada, segura, arbolada y humanamente proporcional puede favorecer algo más cercano a la Zona 2: menor tensión, mayor apertura sensorial, más fruición, más metacognición y más disponibilidad para percibir al otro.

La calle, entonces, deja de ser solo “espacio público”.
Se vuelve reguladora del cuerpo.

APUS y Cuerpo-Territorio: la ciudad como propriocepción extendida

Este artículo dialoga profundamente con APUS, entendido como cuerpo-territorio y propriocepción extendida.

Cuando caminamos, el cuerpo no está aislado dentro de la piel. La vereda, la fachada, el ruido, el verde, el banco, la sombra, el flujo de autos, el ritmo de otros peatones y el ancho de la calle entran en la experiencia corporal.

El cuerpo calcula distancia.
El cuerpo percibe riesgo.
El cuerpo siente apertura.
El cuerpo reconoce refugio.
El cuerpo mide si puede permanecer o si necesita escapar.

Eso es APUS: el territorio participando en la organización del cuerpo.

Una ciudad desagradable puede estrechar el APUS. La persona se vuelve más contraída, más rápida, más defensiva, más capturada por la tarea de atravesar. Una ciudad agradable puede ampliar el APUS. La persona puede caminar, mirar, respirar, encontrarse, descansar, conversar y pertenecer.

El estudio de Brunner y colaboradores ofrece una materialidad neurocientífica para esta intuición: los diferentes ambientes urbanos no son solo preferencias estéticas. Pueden modular la activación cerebral asociada a la experiencia emocional y cognitiva.

Jiwasa y neurourbanismo: la ciudad que permite “a gente”

El neurourbanismo no debe ser solo una ciencia de la ciudad eficiente. Puede ser una ciencia de la ciudad que permite Jiwasa.

Jiwasa aparece cuando el territorio permite que el “yo” no necesite estar todo el tiempo en defensa. Una buena vereda, una calle agradable, una plaza viva, una fachada humana, un árbol, un banco y un flujo seguro de peatones no son detalles decorativos. Participan en la creación de una percepción colectiva de cuidado.

La ciudad puede decirle al cuerpo:

puedes pasar;
puedes quedarte;
puedes respirar;
puedes encontrarte;
puedes pertenecer.

Cuando el artículo muestra que ambientes caminables más agradables reducen la activación prefrontal y mejoran la experiencia emocional, nos ayuda a pensar que la calidad urbana participa en la regulación colectiva.

Una mala ciudad aumenta el costo cognitivo.
Una buena ciudad distribuye cuidado.
Una ciudad excelente crea pertenencia.

De la pregunta del artículo al diseño experimental BrainLatam2026

El artículo preguntó:

¿cómo diferentes ambientes urbanos caminables influyen en experiencias emocionales y activación prefrontal medible por fNIRS?

Para responder, midió:

respuestas emocionales subjetivas y alteraciones de HbO/HbR en la corteza prefrontal mientras los participantes observaban videos de cuatro ambientes reales de caminata.

Con eso, mostró:

que los ambientes percibidos como agradables tienden a reducir la activación prefrontal y mejorar la experiencia emocional, mientras que los ambientes menos agradables tienden a aumentar la activación prefrontal y empeorar la experiencia subjetiva.

A partir de esta contribución, BrainLatam2026 puede preguntar:

¿cómo la experiencia real de caminar en diferentes territorios urbanos latinoamericanos modula cuerpo, cerebro, respiración, atención, pertenencia y sensación de seguridad?

Esa pregunta exigiría un diseño experimental más incorporado, combinando:

fNIRS/NIRS móvil + eye-tracking + GSR + respiración + ECG/HRV/RMSSD + acelerometría + GPS + evaluación subjetiva en tiempo real.

El fNIRS móvil sería esencial para medir respuestas prefrontales durante caminata real o en realidad virtual.
El eye-tracking mostraría dónde mira el peatón: fachadas, autos, árboles, personas, señales, agujeros, vereda, horizonte.
El GSR ayudaría a captar activación simpática, alerta y saliencia emocional.
La respiración mostraría si el cuerpo se abre, se contiene, se acelera o se regula.
El ECG y HRV/RMSSD permitirían evaluar regulación autonómica y sensación de seguridad corporal.
La acelerometría y el GPS conectarían cuerpo, ritmo de caminata y territorio.
La evaluación subjetiva registraría placer, estrés, miedo, aburrimiento, pertenencia y deseo de permanecer.

Si la pregunta involucrara grupos caminando juntos, podríamos incluir Hyperscanning con fNIRS o EEG, investigando si diferentes ambientes urbanos aumentan o reducen sincronía social, liderazgo, aproximación y Jiwasa.

La tecnología, una vez más, nace de la pregunta.

No usamos fNIRS porque sea moderno.
Usamos fNIRS porque queremos entender cómo la ciudad entra en el cuerpo y cómo el cuerpo responde a la ciudad.

Límites del estudio y ampliación decolonial

El artículo reconoce un límite importante: los participantes estaban sentados mirando videos. Esto permite mayor control experimental y reduce ruidos, pero no reproduce completamente la experiencia real de caminar.

Caminar involucra movimiento rítmico, propriocepción, sonidos, olores, temperatura, encuentros, memorias, miedo, prisa, familiaridad y objetivo. Caminar para trabajar no es igual a caminar por ocio. Caminar en Copenhague no es igual a caminar en São Paulo, Joinville, Cianorte, Bogotá, Lima, Ciudad de México, Santiago o Manaos.

Aquí entra la crítica decolonial generosa.

El estudio es excelente y abre una metodología prometedora. Pero la próxima pregunta necesita incluir contextos latinoamericanos, desigualdad urbana, miedo, veredas rotas, ausencia de sombra, transporte público, periferias, centros históricos, favelas, barrios planificados, calles comerciales, violencia simbólica, género, edad, discapacidad y pertenencia.

La experiencia de caminar no es universal.

Una mujer caminando de noche puede tener una PFC en estado de vigilancia.
Una persona mayor cruzando una calle sin tiempo semafórico suficiente puede vivir tensión corporal.
Un niño caminando hacia la escuela puede aprender pertenencia o miedo.
Una persona con discapacidad puede experimentar la ciudad como apertura o bloqueo.
Un trabajador atravesando una avenida hostil puede gastar energía cognitiva antes incluso de llegar al trabajo.

El neurourbanismo decolonial no es solo medir el cerebro en la ciudad.
Es preguntar qué tipo de ciudad roba o devuelve energía vital al cuerpo social.

Puente con DREX Cidadão y políticas públicas

La conexión con DREX Cidadão aparece cuando entendemos la ciudad como metabolismo.

Una ciudad caminable reduce el gasto defensivo.
Una ciudad arbolada reduce tensión.
Una ciudad con buena vereda amplía autonomía.
Una ciudad con espacios de permanencia favorece pertenencia.
Una ciudad que protege al peatón mejora la salud pública.

Pero eso exige inversión, planificación y decisión política.

DREX Cidadão puede pensarse, dentro de esta lente, como una tecnología cívica de metabolismo social: dinero como energía mínima distribuida al cuerpo social, permitiendo que las personas tengan tiempo, presencia y condiciones materiales para vivir la ciudad, no solo sobrevivir en ella.

Si la ciudad está hecha solamente para autos, consumo y valorización inmobiliaria, empuja muchos cuerpos hacia la Zona 3. Si la ciudad está hecha para caminata, encuentro, sombra, seguridad, educación y salud, puede favorecer una Zona 2 colectiva.

El artículo muestra que los ambientes urbanos modulan la experiencia emocional y la actividad prefrontal. BrainLatam2026 amplía la pregunta: ¿qué políticas públicas permiten que barrios enteros se vuelvan ambientes de regulación, pertenencia y salud?

Cierre

La publicación de Brunner y colaboradores nos recuerda que la ciudad no termina en el asfalto.

Entra en los ojos.
Entra en la respiración.
Entra en la corteza prefrontal.
Entra en el APUS.
Entra en la forma en que sentimos si podemos o no pertenecer.

El fNIRS, en este estudio, permite ver algo que urbanistas, arquitectos, neurocientíficos y gestores públicos necesitan tomar en serio: caminar no es solo desplazarse. Caminar es regular el cuerpo dentro de un territorio.

Tal vez una de las grandes tareas de la Neurociencia Decolonial sea esta: ayudar a construir ciudades donde el cuerpo no necesite estar siempre en defensa.

Ciudades donde la vereda también sea cuidado.
Donde el verde también sea salud.
Donde la fachada también sea afecto.
Donde el espacio público también sea Jiwasa.

Porque una buena ciudad no solo permite caminar.
Permite respirar, percibir, disfrutar y pertenecer.

Referencia

Brunner, L. M., Aalto, P., Hillnhütter, H., Klöckner, C. A., Steinert, M., & Dybvik, H. (2026). Pleasant walking environments enhance emotional experiences and reduce brain activation — an application of fNIRS in urban studies. Cities, 171, 106768. https://doi.org/10.1016/j.cities.2025.106768




#eegmicrostates #neurogliainteractions #eegmicrostates #eegnirsapplications #physiologyandbehavior #neurophilosophy #translationalneuroscience #bienestarwellnessbemestar #neuropolitics #sentienceconsciousness #metacognitionmindsetpremeditation #culturalneuroscience #agingmaturityinnocence #affectivecomputing #languageprocessing #humanking #fruición #wellbeing #neurophilosophy #neurorights #neuropolitics #neuroeconomics #neuromarketing #translationalneuroscience #religare #physiologyandbehavior #skill-implicit-learning #semiotics #encodingofwords #metacognitionmindsetpremeditation #affectivecomputing #meaning #semioticsofaction #mineraçãodedados #soberanianational #mercenáriosdamonetização
Author image

Jackson Cionek

New perspectives in translational control: from neurodegenerative diseases to glioblastoma | Brain States