Economía de la atención - cuando nuestras emociones se transforman en lucro
Economía de la atención - cuando nuestras emociones se transforman en lucro
¿Cuántas de nuestras decisiones digitales nacieron del Weichö?
Imaginemos una escena conocida.
Tomas el celular para responder un mensaje. Una notificación te conduce a un video. El video termina, pero el siguiente comienza automáticamente. Un titular provoca indignación. Un comentario parece demasiado absurdo como para ignorarlo. Después aparece la imagen de alguien que parece más atractivo, más rico, más feliz o más exitoso.
Cuando te das cuenta, el mensaje inicial todavía no ha sido respondido.
Podemos decir que todas esas decisiones fueron tuyas. Al fin y al cabo, fue tu mano la que tocó la pantalla. Pero quizá podamos formular una pregunta más exigente:
¿La elección nació del Weichö o fue favorecida por una arquitectura diseñada para anticipar, estimular y prolongar determinadas respuestas?
Este blog no trata solamente de la “adicción al celular”. Tampoco pretende afirmar que toda tecnología digital sea perjudicial. El informe Childhood in a Digital World, publicado por UNICEF en 2025, no encontró evidencias claras de que el tiempo de pantalla, de manera aislada, perjudique directamente la salud mental infantil. Los efectos dependen del contenido, de las experiencias vividas, de las vulnerabilidades individuales y de aquello que el uso digital sustituye o añade a la vida. (UNICEF)
El problema que investigaremos juntos es otro:
¿Qué ocurre cuando la permanencia, la repetición, el miedo, el deseo y la indignación se convierten en recursos económicos?
La plataforma no necesita conocerte por completo
Tal vez una plataforma no sepa realmente quién eres.
No conoce por completo tus recuerdos, tu historia familiar, tu territorio, tus contradicciones ni aquello que deseas construir en el futuro. Sin embargo, puede reconocer patrones suficientes para anticipar qué contenido tiene más posibilidades de interrumpir tu movimiento.
Puede observar, por ejemplo:
en qué imagen te detuviste;
qué video viste hasta el final;
qué compartiste;
cuánto tiempo permaneciste;
qué anuncio abriste;
qué perfil visitaste;
en qué horario sueles regresar;
ante qué emoción reaccionas más rápidamente.
La economía de la atención transforma esas regularidades en datos. Los datos alimentan sistemas de predicción y clasificación. Esas predicciones, a su vez, orientan anuncios, recomendaciones y nuevos intentos de capturar tu próximo movimiento.
El sociólogo brasileño Sérgio Amadeu da Silveira describe este proceso como parte del colonialismo de datos: la información producida por poblaciones e instituciones se convierte en materia prima concentrada en grandes infraestructuras corporativas, generalmente controladas por el Norte Global. En su análisis de 2025, llama la atención sobre la transferencia de datos educativos, jurídicos y sociales brasileños a empresas extranjeras, presentada con frecuencia como una simple forma de eficiencia tecnológica. (Conexões)
Podemos entonces reformular la pregunta:
¿La plataforma necesita conocer nuestro Weichö o solamente descubrir qué estímulos consiguen hacerlo repetir un comportamiento?
Cuando hacer clic no significa desear
Tal vez este sea uno de los puntos más importantes para que pensemos juntos.
Las plataformas suelen interpretar los clics, los “me gusta”, los contenidos compartidos y el tiempo de permanencia como señales de lo que deseamos. Son las llamadas preferencias reveladas: aquello que el comportamiento parece demostrar.
Sin embargo, nuestra conducta inmediata no siempre coincide con aquello que valoramos cuando podemos detenernos y reflexionar.
En una auditoría algorítmica publicada en 2025, Smitha Milli y su equipo compararon los contenidos seleccionados por un sistema basado en la interacción con aquello que las propias personas declaraban querer ver. El algoritmo amplificó contenidos más partidistas, hostiles y cargados emocionalmente, aunque los participantes no afirmaban preferirlos cuando eran consultados directamente. (PubMed)
Quizá ya hayas vivido algo semejante.
No disfrutas de la discusión, pero continúas leyendo.
No deseas sentir miedo, pero abres la noticia.
No apruebas la humillación, pero ves el video hasta el final.
No pretendías comprar, pero regresas al producto.
La comparación te hace sentir mal, pero buscas otra imagen.
El clic ocurrió. Pero ¿expresó realmente un deseo o solamente reveló que determinado estímulo consiguió capturar tu atención?
Una respuesta puede ser vivida subjetivamente como “mía” y, al mismo tiempo, haber sido favorecida por condiciones que no elegí de manera consciente.
Reconocer esta influencia no elimina nuestra responsabilidad. Amplía nuestra capacidad de comprender dónde comenzó a organizarse la elección.
La emoción es contenido y también combustible
La indignación, el miedo y el deseo no fueron inventados por las plataformas. Estas emociones forman parte de la vida humana desde mucho antes de las redes digitales.
La novedad se encuentra en la capacidad de observar, probar y seleccionar continuamente qué estímulos generan una respuesta más intensa en cada persona.
Un estudio publicado en 2023 por William Brady y sus colaboradores mostró que las personas usuarias de redes sociales tienden a percibir más indignación moral en los mensajes de la que sus autores afirmaban sentir. Esta sobreestimación aumentó la percepción de hostilidad entre grupos, polarización y extremismo. (Nature Human Behaviour)
No reaccionamos solamente ante aquello que otras personas sienten. Podemos estar reaccionando ante una versión amplificada de lo que imaginamos que sienten.
Otro estudio, publicado en 2022, investigó las notificaciones de los teléfonos inteligentes mediante medidas conductuales y electrofisiológicas. Los resultados indicaron interferencias en el control cognitivo y en la atención durante una tarea exigente. Esto no significa que cada notificación produzca un daño permanente. Muestra que incluso una pequeña interrupción puede disputar recursos con aquello que intentábamos realizar. (PubMed)
Podemos observar el ciclo:
La notificación interrumpe.
El contenido provoca.
La emoción orienta el siguiente clic.
El clic produce datos.
Los datos perfeccionan la próxima provocación.
La emoción no solamente se experimenta.
También puede medirse, predecirse y utilizarse económicamente.
No se trata solamente de una falta de autocontrol infantil
UNICEF describe recursos como el desplazamiento infinito, la reproducción automática, las notificaciones, las secuencias de uso y los contadores de visualizaciones o reacciones como elementos capaces de prolongar la permanencia y estimular el regreso a las plataformas. Niñas, niños y adolescentes pueden ser especialmente sensibles porque sus capacidades de autorregulación todavía están en desarrollo y porque las recompensas sociales, como la aprobación de sus pares, poseen una importancia particular durante esta etapa de la vida. (UNICEF Parenting)
Esto nos impide reducir el problema a la frase:
“La niña o el niño debe aprender a dejar el celular.”
¿Quién debería demostrar mayor autocontrol: una niña o un niño, o una corporación con equipos dedicados a la ingeniería, la psicología, el diseño, la ciencia de datos y la inteligencia artificial?
La educación puede fortalecer la percepción crítica, pero no debe transferir toda la responsabilidad al individuo. También son necesarios el diseño responsable, la transparencia, la protección de datos, la regulación y los límites a las prácticas comerciales persuasivas.
En 2026, UNICEF publicó un informe construido a partir de consultas con más de doscientos niños y niñas de siete países, incluido Brasil. Relataron oportunidades de aprendizaje y expresión, pero también falta de control, explotación de datos y ambientes que no son sistemáticamente seguros o justos. El informe concluye que las políticas y plataformas deben desarrollarse con la infancia, no solamente para ella. (UNICEF Innocenti)
Aquí volvemos a encontrar la agencia compartida.
La niña o el niño no es solamente alguien que debe ser protegido. También participa en la investigación sobre el mundo digital que habita.
Podemos construir nuestras propias interrupciones
Las plataformas buscan eliminar las fricciones: el video comienza automáticamente, la pantalla nunca termina y la siguiente recomendación ya está disponible.
Sin embargo, las personas jóvenes no permanecen necesariamente pasivas.
En entrevistas con adolescentes de entre 13 y 16 años, Nikhila Natarajan identificó estrategias creadas por los propios participantes para interrumpir el desplazamiento infinito. Algunos introducían límites de tiempo, bloqueos, recordatorios y otras fricciones capaces de devolver puntos de detención a una experiencia diseñada para no terminar. (International Journal of Communication)
Tal vez podamos realizar ahora un pequeño ejercicio.
Piensa en la última vez que permaneciste en una plataforma más tiempo del que pretendías.
¿Para qué habías entrado originalmente?
¿Cuál fue la primera interrupción?
¿Qué emoción te mantuvo allí?
¿Existía algún punto natural para detenerte?
¿Qué obtuvo la plataforma con tu permanencia?
¿Qué dejaste de percibir en tu Cuerpo-Territorio?
Estas preguntas no buscan culpables. Devuelven visibilidad al encuentro entre intención, emoción, cuerpo y arquitectura digital.
Papel, Piedra y Tijera frente a la pantalla
En la interpretación de BrainLatam, Papel, Piedra y Tijera no son tres conectomas anatómicos reconocidos por la neurociencia. Son mapas metacognitivos provisionales para observar configuraciones funcionales.
En Piedra, un mensaje puede solicitar una defensa inmediata: atacar, escapar, bloquear, responder o compartir antes de que sea demasiado tarde.
En Tijera, podemos dividir rápidamente el mundo: amigo o enemigo, verdadero o falso, vencedor o fracasado, hermoso o feo, incluido o excluido.
En Papel, ampliamos temporalmente nuestra superficie de contacto. Percibimos la respiración, la postura, el territorio, el origen de la información y aquello que todavía no comprendemos.
Ninguno de estos modos es siempre bueno o malo. Piedra protege. Tijera analiza. Papel permite escuchar.
La pregunta metacognitiva pasa a ser:
¿Qué modo está intentando solicitarme esta interfaz en este momento? ¿Tengo las condiciones necesarias para elegir otro movimiento?
Una plataforma puede descubrir que nuestro miedo nos mantiene en Piedra. Puede aprender que la comparación social mantiene a Tijera separando personas y clasificando vidas. Recuperar Papel quizá signifique introducir una pausa entre estímulo y respuesta.
No para permanecer eternamente en contemplación, sino para recuperar la posibilidad de elegir.
La atención ya era organizada antes de las plataformas
Sería un error imaginar que solamente las tecnologías digitales aprendieron a organizar emociones, percepciones y comportamientos.
Las sociedades humanas siempre construyeron espacios, rituales, narrativas, músicas e imágenes capaces de orientar la atención colectiva.
La arqueología de Chavín de Huántar, en Perú, ofrece una ventana importante. Una investigación de 2025 encontró evidencias químicas y microbotánicas del uso ritual institucionalizado de plantas psicoactivas, entre ellas la vilca y especies relacionadas con el tabaco, dentro de una galería subterránea. El estudio sugiere que las experiencias sensoriales y los estados alterados participaban en rituales relacionados con la integración social y la formación de jerarquías. (PubMed Central)
Esta evidencia no nos autoriza a llamar a Chavín una “plataforma ancestral”, ni a reducir sus prácticas a técnicas de manipulación. Tampoco permite romantizar el mundo precolombino. Abre una pregunta histórica:
¿Quién organiza la atención colectiva, mediante qué recursos y para producir qué tipo de relación?
En Caral, investigaciones arqueoastronómicas realizadas con la participación de la arqueóloga peruana Ruth Shady Solís identificaron relaciones entre las construcciones, el río, el paisaje y los acontecimientos celestes. La arquitectura pudo haber orientado la atención hacia ciclos estacionales, agrícolas y rituales, integrando espacio social, tierra y cielo. (Latin American Antiquity)
La diferencia no es que las sociedades precolombinas poseyeran una atención “pura” y nosotros una atención “artificial”.
La diferencia contemporánea se encuentra en la combinación de personalización continua, recolección masiva de datos, pruebas permanentes, alcance global y modelos financieros basados en la predicción del comportamiento.
Una plaza antigua podía organizar la mirada colectiva.
Una plataforma digital puede reorganizar una pantalla diferente para cada persona, observar su respuesta y modificar el siguiente estímulo casi inmediatamente.
Cuando la atención latinoamericana se convierte en materia prima
En América Latina, la economía de la atención también se encuentra con desigualdades históricas relacionadas con el trabajo, la infraestructura y la soberanía.
Una etnografía publicada en 2022 por Rafael Grohmann y sus colaboradores investigó plataformas de granjas de clics en Brasil y Colombia. Las personas realizaban tareas como dar “me gusta”, seguir cuentas, comentar y aumentar el movimiento de perfiles, actualizando formas históricas de trabajo informal y precario. (Work Organisation, Labour & Globalisation)
Esto nos muestra que incluso aquello que parece atención espontánea puede haber sido fabricado.
Una publicación parece popular.
La popularidad atrae atención real.
La atención aumenta el valor comercial.
Pero una parte de las señales iniciales puede haber sido producida mediante trabajo mal remunerado, cuentas comercializadas o interacciones automatizadas.
La economía de la atención no captura solamente a quien observa. También organiza el trabajo de quienes necesitan fabricar visibilidad para sobrevivir.
En la interpretación de Sérgio Amadeu, esto forma parte de una relación colonial porque los territorios producen datos, cultura y comportamiento, mientras que el control de las infraestructuras y de la capacidad para procesarlos permanece concentrado en un pequeño número de corporaciones. (Google Books)
Una ecología de la atención
En Futuro ancestral, publicado en 2022, Ailton Krenak desplaza nuestro pensamiento de la idea de un futuro producido exclusivamente por el mercado y nos acerca a los ríos, los territorios y las relaciones que sostenían mundos antes de la expansión colonial.
Su reflexión no trata específicamente sobre algoritmos, pero nos permite realizar una inferencia importante: la atención también puede ser vínculo, cuidado y participación en el mundo, y no solamente un recurso disponible para la extracción. (Companhia das Letras)
Tal vez la educación necesite ir más allá de enseñar a utilizar herramientas digitales.
Podemos aprender juntos a preguntar:
¿Quién diseñó este ambiente?
¿Qué comportamiento recompensa?
¿Qué emoción está siendo seleccionada?
¿Qué datos se producen?
¿Quién recibe el valor económico?
¿Qué desaparece mientras mi atención permanece aquí?
¿Esta elección corresponde al mundo que deseo construir?
No buscamos regresar a una vida sin tecnología.
Buscamos una tecnología en la que el tiempo de permanencia no sea confundido con bienestar, el clic no sea confundido con deseo y la previsibilidad no sea confundida con libertad.
La NeuroEducación del Weichö puede ayudarnos a percibir que la captura no ocurre solamente “dentro de la mente”. Ocurre en el encuentro entre Cuerpo-Territorio, interfaz, modelo económico, lenguaje, relaciones sociales y condiciones materiales de existencia.
Llegamos entonces a una pregunta que no puede ser respondida únicamente por la neurociencia, por la escuela o por la persona usuaria:
¿Cuántas de nuestras decisiones digitales nacieron del Weichö y cuántas fueron inducidas por estructuras que obtienen beneficios mediante la captura de nuestra atención?
Quizá no exista una frontera sencilla entre ambas.
Pero percibir la disputa puede ser ya el primer movimiento para que la atención vuelva a participar en la vida que deseamos vivir.
Referencias comentadas
UNICEF Innocenti (2025). Childhood in a Digital World: Screen Time, Digital Skills and Mental Health.
El informe rechaza explicaciones basadas únicamente en el tiempo de pantalla y muestra que el contenido, las experiencias perjudiciales, la desigualdad de acceso y la seguridad de las plataformas son dimensiones decisivas para comprender la vida digital de la infancia. (UNICEF)
Baghdasaryan, B.; Vosloo, S. — UNICEF Innocenti (2026). Children’s Best Interests in Digital Policy and Practice.
Elaborado con la participación de niñas y niños de siete países, incluido Brasil, el informe defiende plataformas creadas con la infancia, mayor responsabilidad corporativa y ambientes digitales seguros, justos e inclusivos. (UNICEF)
Milli, S. et al. (2025). Engagement, User Satisfaction, and the Amplification of Divisive Content on Social Media.
La auditoría algorítmica distingue entre comportamiento observado y preferencia reflexiva, y muestra que los contenidos que generan interacción no son necesariamente aquellos que las personas afirman querer ver. (PubMed)
Brady, W. J. et al. (2023). Overperception of Moral Outrage in Online Social Networks Inflates Beliefs About Intergroup Hostility.
El estudio muestra que las personas usuarias pueden percibir más indignación en los mensajes de la que sus autores afirman sentir, aumentando las expectativas de hostilidad y polarización. (Nature Human Behaviour)
Upshaw, J. D. et al. (2022). The Hidden Cost of a Smartphone: The Effects of Smartphone Notifications on Cognitive Control from a Behavioral and Electrophysiological Perspective.
La investigación combina medidas conductuales y electrofisiológicas para estudiar cómo las notificaciones compiten por la atención y el control cognitivo durante tareas exigentes. (PubMed)
Natarajan, N. (2024). Do They Stop? How Do They Stop? Why Do They Stop? Whether, How, and Why Teens Insert “Frictions” Into Social Media’s Infinite Scroll.
Las entrevistas muestran que las personas adolescentes no son solamente víctimas pasivas del diseño y pueden crear bloqueos, pausas y otras fricciones para recuperar puntos de salida. (International Journal of Communication)
Silveira, S. A. da (2025). A hipótese do colonialismo de dados e o neoliberalismo.
El sociólogo brasileño analiza cómo la transferencia de datos públicos y sociales a infraestructuras corporativas extranjeras profundiza la subordinación tecnológica y las desigualdades geopolíticas. (Conexões)
Grohmann, R. et al. (2022). Click Farm Platforms: An Updating of Informal Work in Brazil and Colombia.
La etnografía revela el trabajo precario involucrado en la fabricación de clics, seguidores y visibilidad, vinculando la economía de las plataformas con formas históricas de informalidad latinoamericana. (Work Organisation, Labour & Globalisation)
Rick, J. W. et al. (2025). Pre-Hispanic Ritual Use of Psychoactive Plants at Chavín de Huántar, Peru.
Los análisis químicos y microbotánicos ofrecen evidencia directa del uso institucionalizado de plantas psicoactivas en rituales andinos, abriendo preguntas sobre atención, experiencia sensorial, integración social y poder. (PubMed Central)
González-García, A. C. et al. (2021). The River and the Sky: Astronomy and Topography in Caral Society, America’s First Urban Centers.
Esta referencia arqueológica demuestra relaciones entre arquitectura, río, paisaje y acontecimientos celestes en Caral. Aunque fue publicada inmediatamente antes del recorte posterior a 2021, sigue siendo importante para comprender cómo los espacios sociales organizaban la atención y la temporalidad colectiva. (Latin American Antiquity)
Krenak, A. (2022). Futuro ancestral.
El intelectual indígena brasileño desplaza la imaginación de un futuro impulsado exclusivamente por el mercado y restituye a los ríos, los territorios y otros seres como participantes de las posibilidades de continuidad de la vida. (Companhia das Letras)