Jackson Cionek
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Cuando el miedo elige el futuro - seguridad pública, Jiwasa falso y cuerpo-territorio vulnerable

Cuando el miedo elige el futuro -  seguridad pública, Jiwasa falso y cuerpo-territorio vulnerable

Cuando la seguridad deja de cuidar y empieza a gobernar por medio del miedo

La seguridad pública es una necesidad real. Ningún cuerpo-territorio puede florecer donde hay extorsión, amenaza, homicidio, desaparición, tráfico, abuso policial, milicias, pandillas, violencia doméstica, secuestro, balas perdidas, miedo a circular o pérdida del control comunitario sobre el territorio.

Por eso, criticar la política del miedo no significa negar el dolor de las víctimas. Significa preguntar quién usa ese dolor, para qué proyecto, con qué retorno al territorio y con qué consecuencias para la democracia.

En América Latina, el miedo se convirtió en una de las principales monedas políticas. Aparece en campañas electorales, programas de televisión, redes sociales, discursos religiosos, operaciones policiales, disputas parlamentarias, promesas de “orden”, pedidos de militarización y justificaciones para estados de excepción.

El miedo es una emoción legítima cuando nace de una amenaza real. Pero puede convertirse en una tecnología de control cuando es organizado, repetido, amplificado y transformado en votos, audiencia, obediencia o autorización para la violencia.

Aquí necesitamos preguntar:

¿la agenda de seguridad pública está restaurando Jiwasa Real o está produciendo Jiwasa falso?

Jiwasa Real, en este tema, aparece cuando la política pública reduce la violencia, protege a las víctimas, fortalece comunidades, restaura la circulación, reconstruye confianza, mejora la justicia, cuida a la juventud, enfrenta las economías ilegales y devuelve pertenencia al territorio.

Jiwasa falso aparece cuando el miedo moviliza multitudes, pero el cuerpo-territorio sigue vulnerable. La persona siente que algo fuerte está siendo hecho, pero el territorio no recibe escuela, salud, luz, saneamiento, ingresos, oportunidad, justicia, inteligencia pública, prevención y reparación.

En el Jiwasa falso, la seguridad se convierte en espectáculo.

En el Jiwasa Real, la seguridad se convierte en capacidad de vivir.

El miedo como atajo político

La política del miedo es eficaz porque reduce la complejidad. Transforma problemas históricos en enemigos visibles. En vez de preguntar por las causas, pide castigo inmediato. En vez de preguntar por el territorio, pide ocupación. En vez de preguntar por las economías ilegales, pide guerra. En vez de preguntar por la infancia perdida, pide encarcelamiento. En vez de preguntar por la circulación del dinero, pide más armas. En vez de preguntar por la ausencia del Estado, pide más fuerza estatal.

Ese atajo emocional tiene poder electoral.

Cuando una población está cansada de sentir miedo, puede aceptar soluciones que prometen orden rápido, aunque esas soluciones no enfrenten la estructura del problema. Por eso, las políticas de “mano dura” o “línea dura” han ganado fuerza en distintos países latinoamericanos. Investigaciones recientes muestran un crecimiento del apoyo a estrategias punitivas en democracias que antes eran vistas como relativamente seguras, como Chile, Costa Rica, Ecuador y Uruguay. Un estudio asociado a FLACSO y USACH, citado por El País, encontró que el 67% de los participantes declaró sentir miedo y que el 58% tenía una percepción mayoritariamente positiva sobre medidas de “mano dura”.

La cuestión no es ridiculizar ese miedo. El miedo es real. La cuestión es preguntar si la respuesta ofrecida devuelve control al cuerpo-territorio o si apenas convierte el miedo en autorización para más centralización, militarización y control.

Cuando el miedo elige el futuro, la democracia puede seguir existiendo formalmente, pero su respiración cambia. El voto deja de ser imaginación colectiva y pasa a ser pedido de protección. La política deja de disputar proyectos de vida y empieza a disputar quién promete el castigo más convincente.

Seguridad sin Tekoha se convierte en ocupación

Tekoha es el lugar donde la vida puede ocurrir. No es solamente un área geográfica. Es territorio de pertenencia, circulación, memoria, cuidado, reproducción de la vida, vínculo y futuro.

Una política de seguridad sin Tekoha mira el mapa, pero no ve el territorio vivido.

Ve “zona de riesgo”, pero no ve familias.

Ve “zona dominada”, pero no ve infancia.

Ve “punto de venta de drogas”, pero no ve ausencia de oportunidades.

Ve “operación”, pero no ve miedo acumulado.

Ve “enemigo”, pero no ve un cuerpo-territorio ya herido.

Cuando el Estado entra solamente como fuerza, puede interrumpir una dinámica visible de violencia, pero no necesariamente reconstruye Tekoha. Sin escuelas funcionando, sin justicia confiable, sin salud mental, sin trabajo, sin urbanización, sin cultura, sin deporte, sin protección de testigos, sin inteligencia financiera y sin control de armas y lavado de dinero, el territorio sigue vulnerable.

La militarización puede producir presencia, pero presencia no es pertenencia.

La presencia armada del Estado no es lo mismo que la presencia cuidadora del Estado.

Este es un punto central para América Latina. La militarización de la política democrática en países como Brasil, Colombia y México ya fue analizada como un proceso que va más allá de la seguridad pública, alcanzando áreas de la política, la administración y la vida institucional.

Cuando lo militar se convierte en respuesta para todo, la política pierde imaginación. El cuerpo-territorio pasa a ser gobernado como amenaza o riesgo, no como fundamento del Estado.

El crimen organizado como falso Estado

El miedo crece también porque, en muchos territorios, el crimen organizado no aparece solamente como violencia. Aparece como gobernanza.

Grupos criminales controlan mercados, circulación, servicios, castigos, deudas, transportes, fiestas, conflictos familiares, prisiones, barrios, fronteras, minas, puertos, bosques y periferias urbanas. En algunos casos, ofrecen un orden local donde el Estado está ausente, es corrupto, fragmentado o apenas represivo.

Estudios recientes sobre gobernanza criminal en América Latina muestran que una parte significativa de la población relata que grupos criminales locales proporcionan orden o reducen el crimen. Un artículo de Andrés Uribe, Benjamin Lessing, Noah Schouela y Elayne Stecher estimó que cerca del 14% de los encuestados en la región relataban algún tipo de gobernanza criminal, lo que correspondería a decenas de millones de latinoamericanos viviendo bajo formas de orden criminal.

Este dato es decisivo para nuestra matriz.

Cuando el crimen proporciona orden, el problema no es solamente criminal. Es civilizatorio. Significa que el Estado perdió la capacidad de producir Jiwasa Real en ciertos territorios. Donde el Estado no devuelve pertenencia, algún otro grupo puede ofrecer pertenencia falsa: protección, identidad, miedo, ingreso, justicia rápida, estatus o venganza.

El crimen organizado puede funcionar como Jiwasa falso porque ofrece grupo, código, protección y pertenencia, pero cobra con violencia, sumisión, silencio, miedo y captura del futuro.

El joven no entra al crimen solamente porque es “malo”. Muchas veces entra porque el territorio ya fue abandonado por formas legítimas de futuro.

El comerciante no paga extorsión porque está de acuerdo con el crimen. Paga porque necesita seguir vivo.

La familia no guarda silencio porque apoya a una facción. Guarda silencio porque no confía en que el Estado pueda protegerla.

Este es el punto: cuando el Estado no produce Tekoha, el crimen puede producir una caricatura de Tekoha.

Y esa caricatura es una forma extrema de Jiwasa falso.

Militarización y espectáculo de control

La militarización suele aparecer como respuesta rápida porque produce una imagen de control. Tropas en las calles, vehículos blindados, helicópteros, arrestos masivos, operaciones televisadas, uniformes, sirenas y lenguaje de guerra comunican fuerza. La sensación pública puede ser: “ahora alguien está haciendo algo”.

Pero la seguridad pública no puede medirse solo por la intensidad de la imagen.

La pregunta cuerpo-territorial es: después de la operación, ¿el territorio respira mejor?

¿Las personas circulan con más libertad?

¿Los niños duermen mejor?

¿Las escuelas funcionan?

¿Las familias confían más en la justicia?

¿Las economías ilegales perdieron capacidad financiera?

¿La policía investiga mejor?

¿El homicidio cae sin desplazar la violencia hacia otro lugar?

¿La juventud encuentra caminos fuera del reclutamiento criminal?

¿La comunidad deja de ser rehén tanto del crimen como del abuso estatal?

Investigaciones recientes sobre redes criminales muestran que castigos más severos no siempre desorganizan el crimen de forma lineal. Un estudio de 2024 sobre organizaciones criminales, usando teoría evolutiva de juegos, encontró efectos de histéresis, resiliencia y robustez en redes criminales, indicando que estrategias solamente punitivas pueden no producir el resultado esperado si no consideran adaptación, estructura de red y equilibrio entre seguridad y eficiencia criminal.

Esto no significa defender impunidad. Significa defender inteligencia.

El Jiwasa Real de la seguridad exige fuerza legítima, pero también exige causalidad. Sin causalidad, la fuerza puede convertirse en teatro. Y el teatro de seguridad genera votos, audiencia y sensación de orden, pero no necesariamente devuelve el territorio al pueblo.

Cuando el miedo se convierte en audiencia

Los medios también participan en la política del miedo.

Las noticias sobre crimen son necesarias. La población necesita saber lo que ocurre. Pero la repetición de imágenes de violencia, la dramatización constante, la selección de casos, el encuadre emocional y la falta de análisis causal pueden transformar la seguridad pública en mercado de atención.

El miedo fija la mirada.

El miedo aumenta los clics.

El miedo genera compartidos.

El miedo fideliza audiencia.

El miedo facilita slogans.

El miedo reduce matices.

El miedo produce enemigos.

El miedo organiza burbujas.

Cuando la cobertura periodística muestra la violencia sin mostrar su cadena causal, puede producir Jiwasa falso. El público siente pertenencia por medio de la indignación. Los grupos se forman por medio de la rabia. Las lideranças ganan escenario. Pero el cuerpo-territorio afectado sigue sin solución.

La pregunta metacognitiva para el lector es:

¿esta noticia sobre crimen me está ayudando a entender la causa o apenas está entrenando mi miedo?

Estudios sobre politización en redes sociales brasileñas muestran que temas como crimen, drogas y economía pueden desplazarse rápidamente hacia debates políticos, especialmente en períodos electorales. Un trabajo de Marcelo Sartori Locatelli, Pedro Calais, Matheus Prado Miranda, João Pedro Junho, Tomas Lacerda Muniz, Wagner Meira Jr. y Virgilio Almeida propuso medir la politización por cambios de tema en conversaciones online y encontró evidencias de que asuntos adyacentes, como crimen y drogas, tienden a migrar hacia la política en plataformas como Twitter, YouTube y TikTok.

Esto ayuda a comprender cómo el miedo puede convertirse en camino electoral. La noticia empieza como hecho. Después se vuelve narrativa. Después se vuelve identidad. Después se vuelve voto.

Seguridad, voto y captura del futuro

La relación entre crimen organizado y política es una de las dimensiones más graves de la América Latina contemporánea.

Un estudio de Roxana Gutiérrez-Romero y Nayely Iturbe sobre asesinatos políticos en México argumenta que muchos de esos asesinatos son impulsados por organizaciones criminales que buscan influir en la selección de candidatos, controlar gobiernos locales para extracción de renta y tomar represalias contra acciones estatales. El trabajo analizó asesinatos de candidatos y alcaldes entre 2000 y 2021 y muestra cómo los grupos criminales intentan capturar gobiernos locales.

Aquí el miedo deja de ser solamente una emoción social. Se convierte en arquitectura de poder.

Cuando el miedo controla quién puede ser candidato, quién puede votar, quién puede denunciar, quién puede circular y quién puede gobernar, el cuerpo-territorio ya no está en una democracia plena. Puede haber elecciones, pero el territorio está coaccionado.

Por eso, la seguridad pública no es solo un tema policial. Es condición de soberanía popular.

Sin seguridad real, el voto puede convertirse en elección bajo amenaza.

Sin justicia real, la política local puede ser capturada.

Sin protección territorial, el Estado se convierte en una forma vacía.

La pregunta de Jiwasa es directa:

¿el grupo político que usa la agenda de seguridad está devolviendo poder al cuerpo-territorio o apenas está usando el miedo del cuerpo-territorio para llegar al poder?

El modelo salvador y el riesgo del Jiwasa falso

En toda crisis de miedo, aparece la figura del salvador.

El salvador promete orden inmediato. Promete acabar con el crimen. Promete hacer lo que “nadie tuvo coraje de hacer”. Promete ignorar burocracias, derechos, tribunales, garantías y negociaciones. Su fuerza está en parecer más rápido que la democracia.

En América Latina, los modelos de endurecimiento penal y encarcelamiento masivo han ganado fuerte visibilidad regional en los últimos años. El caso de El Salvador, bajo Nayib Bukele, se convirtió en referencia para muchos defensores de medidas duras, porque hubo una caída expresiva de la criminalidad. Al mismo tiempo, organizaciones y analistas señalan preocupaciones sobre debido proceso, arrestos masivos, derechos humanos y transferibilidad del modelo a países con dinámicas criminales diferentes.

El análisis aquí no debe ser simplista.

Es necesario reconocer que las poblaciones sometidas al crimen desean alivio real. Cuando los homicidios caen, cuando las personas vuelven a circular, cuando las familias sienten menos miedo, eso tiene peso concreto. Pero también es necesario preguntar: ¿cuál es el costo institucional?, ¿quién es encarcelado sin pruebas?, ¿qué poder se concentra?, ¿qué derechos quedan suspendidos?, ¿qué modelo se exporta como espectáculo?, ¿qué ocurre cuando el miedo legitima la excepción permanente?

Jiwasa falso puede aparecer incluso cuando hay resultado inmediato.

Porque el Jiwasa falso no se define solo por la sensación de alivio. Se define por la ausencia de retorno integral al cuerpo-territorio. Si el pueblo gana silencio en las calles, pero pierde control democrático, debido proceso, transparencia, protección contra abuso y capacidad de cuestionar al Estado, la pertenencia sigue incompleta.

Seguridad sin libertad puede convertirse en obediencia.

Libertad sin seguridad puede convertirse en abandono.

El desafío es producir Jiwasa Real: seguridad con pertenencia, justicia y cuerpo-territorio.

El cuerpo-territorio vulnerable

El cuerpo-territorio vulnerable no es solamente la víctima individual del crimen. Es el territorio entero colocado en estado de amenaza.

Es la madre que cambia el camino del hijo.

Es el niño que reconoce disparos por el sonido.

Es el comerciante que paga dos veces: impuesto al Estado y extorsión al crimen.

Es el profesor que da clase con miedo.

Es el joven que ve más futuro en la pandilla que en la escuela.

Es la lideresa comunitaria que no sabe si denuncia o calla.

Es el policía mal pagado, mal entrenado y lanzado a una guerra permanente.

Es el indígena amenazado por minería ilegal.

Es el quilombo presionado por acaparadores de tierras.

Es la periferia tratada como sospechosa colectiva.

Es la ciudad que empieza a aceptar que vivir con miedo es normal.

Cuando el miedo se vuelve normalidad, el cuerpo-territorio enferma. Cambia el sueño. Cambia la circulación. Cambia la respiración. Cambian las relaciones. Cambia la confianza. Cambia la infancia. Cambia la política.

La violencia no afecta solamente a quienes mueren. Afecta también a quienes aprenden a vivir como si pudieran morir en cualquier momento.

Por eso, la seguridad pública necesita ser pensada como salud territorial.

Sin eso, el Estado seguirá tratando la violencia como evento policial, no como ruptura de Nerope.

Nerope roto: seguridad como flujo vital

Nerope puede ser pensado como flujo vital: la condición mínima para que la vida pueda circular, respirar, trabajar, aprender, dormir, jugar, cuidar y proyectar futuro.

Cuando hay crimen, extorsión, amenaza y miedo permanente, Nerope se rompe.

Pero cuando el Estado responde solamente con fuerza, sin reconstruir el territorio, Nerope también puede seguir roto. El cuerpo deja de temer solo al crimen y pasa a temer también al Estado.

La pregunta no es si el Estado debe actuar. Debe actuar.

La pregunta es: ¿qué tipo de acción restaura el flujo vital?

Una acción que reduce homicidios, pero también reduce arbitrariedad.

Una acción que arresta criminales, pero también desmonta lavado de dinero.

Una acción que protege fronteras, pero también protege a los pueblos que viven en ellas.

Una acción que combate pandillas, pero también interrumpe el reclutamiento juvenil.

Una acción que investiga cadenas económicas, no solo arresta soldados del crimen.

Una acción que devuelve escuela, cultura, energía, salud e ingresos al territorio.

Una acción que reconoce que seguridad también es pertenencia.

Seguridad pública como Jiwasa Real

Una política de seguridad orientada por Jiwasa Real tendría otra pregunta de origen.

No empezaría preguntando solamente: ¿cómo eliminar al enemigo?

Empezaría preguntando: ¿cómo restaurar la capacidad del territorio de producir vida sin miedo?

Eso cambia las prioridades.

La inteligencia financiera pasa a ser tan importante como la operación armada.

La protección de testigos pasa a ser tan importante como la prisión.

La recuperación de escuelas y espacios públicos pasa a ser tan importante como la presencia policial.

La salud mental pasa a ser tan importante como la estadística criminal.

La transparencia policial pasa a ser tan importante como la autoridad policial.

La juventud pasa a ser vista como futuro a proteger, no como amenaza a neutralizar.

El bioma pasa a ser visto como blanco de economías ilegales, no solamente como paisaje.

El cuerpo-territorio pasa a ser la unidad de evaluación de la política pública.

La pregunta no es solamente: ¿bajó el crimen?

También es:

¿la comunidad confía más?

¿mejoró la circulación?

¿la escuela respira?

¿la juventud tiene alternativas?

¿el comercio dejó de ser extorsionado?

¿la policía es más legítima?

¿el miedo disminuyó sin aumentar el abuso?

¿el bioma fue protegido?

¿el territorio ganó futuro?

Si la respuesta es no, puede haber mejora de indicadores y aun así no haber Jiwasa Real.

Metacognición para el lector

Ante cualquier noticia sobre seguridad, el lector puede hacer siete preguntas:

1. ¿Me están informando o están entrenando mi miedo?

2. ¿La pauta muestra la causa o solo el efecto?

3. ¿Quién gana votos, audiencia, presupuesto o poder con esta narrativa?

4. ¿Qué cuerpo-territorio vulnerable quedó invisible?

5. ¿La solución propuesta restaura Tekoha o solo ocupa el territorio?

6. ¿El miedo está produciendo Jiwasa Real o Jiwasa falso?

7. ¿Qué retorno material, social y territorial vuelve a la comunidad después de la política de seguridad?

Estas preguntas no impiden la acción. Al contrario: impiden la acción ciega.

La seguridad pública necesita urgencia, pero urgencia sin causalidad se convierte en espectáculo.

Y el espectáculo de seguridad es uno de los instrumentos más fuertes del Jiwasa falso contemporáneo.

Conclusión: seguridad es devolver futuro al territorio

Cuando el miedo elige el futuro, la política se estrecha.

El elector pasa a votar por protección.

Los medios pasan a vender urgencia.

Las plataformas pasan a monetizar indignación.

Los gobiernos pasan a disputar fuerza.

Los criminales pasan a disputar territorio.

Y el cuerpo-territorio vulnerable sigue entre dos poderes: el poder ilegal que captura por amenaza y el poder estatal que muchas veces llega por la fuerza, pero no permanece por el cuidado.

La salida no es negar la seguridad. Es profundizarla.

Seguridad no es solamente ausencia de crimen.

Seguridad es presencia de futuro.

Es poder circular sin miedo.

Es dormir sin sobresalto.

Es confiar en la justicia.

Es ver a la juventud con alternativas.

Es tener escuela abierta.

Es tener plaza viva.

Es tener policía legítima.

Es tener bioma protegido.

Es tener un Estado que llega antes del crimen, no solo después.

Es tener Nerope restaurado.

Es tener Tekoha protegido.

Es tener Jiwasa Real.

El miedo puede ser señal de que algo necesita cuidado. Pero, cuando el miedo se convierte en método de gobierno, deja de proteger y empieza a capturar.

Por eso, la pregunta final no es solamente: ¿quién promete más seguridad?

La pregunta es:

¿quién devuelve más cuerpo-territorio al pueblo que vive con miedo?


Referencias comentadas posteriores a 2021

1. Sebastián A. Cutrona. “Conceptualizing Mano Dura in Latin America” - 2025

Sostiene la discusión sobre “mano dura” como concepto amplio y no solo como eslogan electoral. El artículo muestra que gobiernos latinoamericanos han adoptado diferentes estrategias punitivas para enfrentar pandillas, crimen organizado y miedo social, pero también señala la falta de claridad conceptual sobre el espectro de esas políticas. Ayuda a fundamentar el análisis del miedo como atajo político.

2. Sebastián A. Cutrona. “Between security and democracy” - 2026

Sostiene el análisis del crecimiento del apoyo social a políticas de “mano dura” en democracias latinoamericanas históricamente percibidas como más seguras, como Chile, Costa Rica, Ecuador y Uruguay. Ayuda a mostrar que el miedo puede alterar expectativas democráticas y ampliar la aceptación de respuestas punitivas.

3. Estudio FLACSO / USACH citado por El País - 2024

Sostiene la afirmación de que el miedo, la percepción de sofisticación del crimen organizado y el apoyo a la “mano dura” crecieron en países como Ecuador, Costa Rica, Chile y Uruguay. El reportaje informa que el 67% de los participantes declaró sentir miedo y que el 58% tenía una percepción mayoritariamente positiva sobre medidas punitivas.

4. Lucía Dammert, debates recientes sobre seguridad y política en América Latina - 2024/2025

Sostiene la lectura de que crimen organizado, miedo, dinero ilícito, lavado de activos e infiltración en economías formales están remodelando la política regional. Dammert es una referencia latinoamericana central en seguridad pública, miedo y relaciones Estado-sociedad.

5. Andrés Uribe, Benjamin Lessing, Noah Schouela y Elayne Stecher. “Criminal Governance in Latin America: Prevalence and Correlates” - 2025

Sostiene la idea de que el crimen organizado puede operar como forma de gobernanza local. El artículo estima que cerca del 14% de los encuestados reportan que grupos criminales locales proporcionan orden o reducen el crimen, lo que correspondería a decenas de millones de latinoamericanos viviendo bajo algún grado de gobernanza criminal.

6. María Angélica Suárez. “Transnational Organized Crime and Hybrid Governance in Latin America” - 2025

Sostiene la noción de gobernanza híbrida y de actores armados no estatales con capacidad de gobernar territorios, mercados y poblaciones. Ayuda a mostrar que el crimen organizado no es solo desviación criminal, sino que puede disputar funciones del Estado en territorios vulnerables.

7. Roxana Gutiérrez-Romero y Nayely Iturbe. “Causes and Electoral Consequences of Political Assassinations: The Role of Organized Crime in Mexico” - 2024

Sostiene la conexión entre crimen organizado, elecciones y captura de gobiernos locales. El estudio argumenta que los asesinatos políticos en México son frecuentemente impulsados por organizaciones criminales que buscan influir en la selección de candidatos, controlar gobiernos locales y tomar represalias contra acciones estatales.

8. Javier Pérez Sandoval. “The Persistence of Latin America’s Violent Democracies” - 2023

Sostiene la discusión sobre democracias latinoamericanas atravesadas por violencia, militarización estatal y actores armados no estatales. Ayuda a mostrar que elecciones e instituciones formales pueden coexistir con territorios gobernados por el miedo.

9. “La militarización de la política democrática en América Latina” - Íconos / FLACSO - 2026

Sostiene el análisis de que la militarización en América Latina no se limita a la seguridad pública, sino que alcanza áreas más amplias de la política democrática, la administración y la vida institucional. Ayuda a diferenciar presencia estatal de presencia cuidadora.

10. Casper van Elteren, Vítor V. Vasconcelos y Mike Lees. “Criminal organizations exhibit hysteresis, resilience, and robustness by balancing security and efficiency” - 2024

Sostiene la crítica a respuestas puramente punitivas. El estudio muestra que las organizaciones criminales pueden presentar histéresis, resiliencia y robustez, desafiando la idea de que castigos más duros siempre desorganizan el crimen de manera lineal.

11. Marcelo Sartori Locatelli, Pedro Calais, Matheus Prado Miranda, João Pedro Junho, Tomas Lacerda Muniz, Wagner Meira Jr. y Virgilio Almeida. “Topic Shifts as a Proxy for Assessing Politicization in Social Media” - 2023

Sostiene el análisis de cómo temas como crimen, drogas y economía pueden migrar hacia debates políticos en redes sociales, especialmente durante períodos electorales. Es útil para discutir cómo miedo y seguridad se convierten en caminos de politización, engagement y disputa narrativa.

12. Banco Interamericano de Desarrollo / Reuters, alianza regional contra el crimen organizado - 2024

Sostiene la dimensión regional del problema. Reuters informó que 16 gobiernos de América Latina y el Caribe, con apoyo del BID y otras instituciones, lanzaron una alianza contra el crimen organizado; el BID estimó que el crimen cuesta a la región en promedio el 3,4% del PIB. Esto refuerza que la seguridad pública también es un tema económico, institucional y de desarrollo territorial.








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Jackson Cionek

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