Copa 2026 - Vergüenza Brasil
Copa 2026 - Vergüenza Brasil
Proyecto NIRS en el fútbol: 11 contra 11 y el tercer cuerpo vivo del partido
Brasil no sintió vergüenza porque perdió.
Perder forma parte del juego.
Brasil sintió vergüenza porque no se reconoció en el campo.
La derrota por 2 a 1 frente a Noruega, en los octavos de final de la Copa del Mundo de 2026, fue narrada como una eliminación temprana de la Selección, la peor campaña desde 1990 y otro capítulo del ayuno brasileño desde 2002. Pero la herida brasileña fue más profunda que el marcador.
El problema no fue solamente salir de la Copa.
Fue salir sin fútbol-arte.
Sin cuerpo colectivo.
Sin Jiwasa de brasilidad.
La vergüenza apareció porque el país vio un juego de planilla.
Vio posesión.
Zonas.
Transiciones.
Mapas de calor.
Control.
Probabilidad.
Ocupación de espacios.
Decisión “racional”.
Pero no vio Brasil.
No vio TMJ — tamo junto, “estamos juntos”.
No vio el tercer cuerpo.
No vio el agente latino.
No vio el campo colectivo que, cuando está vivo, transforma once jugadores en algo más que once jugadores.
La pregunta de este blog-proyecto es:
¿estamos midiendo individuos, equipos o el cuerpo vivo del partido?
Ventanas para sentir las causas primales
Antes de explicar esto con neurociencia, necesitamos abrir ventanas para que el lector pueda sentirlo.
Porque la causa primal de la vergüenza brasileña no está solamente en la táctica.
Está en el cuerpo.
Está en el tiempo.
Está en la infancia.
Está en la monetización de la atención.
Está en la venta prematura de la juventud.
Está en la ruptura entre jugador, territorio y población.
Está en la desaparición del Jiwasa.
Ventana 1 - La vergüenza no vino del marcador
Brasil no sintió vergüenza porque perdió.
La vergüenza vino porque el país miró el campo y no encontró espejo.
La hinchada quería ver Brasil.
Vio ejecución.
Quería sentir TMJ.
Vio rendimiento individual.
Quería fútbol-arte.
Vio fútbol administrado.
Quería un cuerpo colectivo.
Vio atletas aislados dentro de una racionalidad globalizada.
La causa primal comienza aquí:
cuando un pueblo se reúne para pertenecer, pero el cuerpo que debería representarlo ya no devuelve pertenencia.
La Selección Brasileña siempre fue más que un equipo. Fue un ritual nacional. En muchos momentos históricos, un partido de Brasil funcionó como un gran encuentro colectivo: casas, bares, calles, familias, niños, trabajadores, ancianos y periferias entrando en el mismo tiempo emocional.
Cuando ese cuerpo encuentra fútbol-arte, algo se descarga.
Cuando encuentra solamente planilla, la carga vuelve como vergüenza.
Ventana 2 - La infancia salió de la calle antes de que el jugador llegara al campo
El fútbol brasileño no nacía primero en el centro de entrenamiento.
Nacía en el suelo.
En la calle.
En la cancha.
En la várzea.
En el campito irregular.
Con la pelota mala.
En el regate, porque el espacio era pequeño.
En la creatividad, porque los recursos eran pocos.
En la presencia, porque todos estaban mirando.
Esa infancia formaba cuerpo antes de formar atleta.
Formaba percepción antes que estadística.
Formaba malicia antes que mapas de calor.
Formaba improvisación antes que modelos.
Hoy, muchos jóvenes llegan a la base ya atravesados por otro calendario.
El calendario del feed.
De la notificación.
Del video corto.
Del scout.
Del representante.
De la comparación.
De la marca personal.
De la promesa de venta.
El niño aprende a performar antes de pertenecer.
Aparece antes de madurar.
Es visto antes de ser formado.
La tesis no es decir que las redes sociales explican todo.
La tesis más profunda es esta:
antes, el territorio formaba el calendario del cuerpo; ahora, el algoritmo disputa ese calendario.
Y cuando el calendario íntimo es capturado, el Jiwasa se debilita incluso antes de que el jugador se vuelva profesional.
Ventana 3 - El jugador es vendido antes de cargar Brasil dentro del cuerpo
Cuando un atleta sale demasiado temprano, el país no pierde solamente un jugador.
Pierde tiempo de maduración.
Pierde convivencia con la hinchada.
Pierde clásicos.
Pierde errores públicos.
Pierde abucheos.
Pierde vueltas por encima.
Pierde calle simbólica.
Pierde el ciclo en el que el jugador deja de ser promesa y empieza a cargar un pueblo.
La herida brasileña no termina a los 18 años. Se desplaza hacia el intervalo entre los 18 y los 24, cuando el atleta ya puede ser vendido, representado, patrocinado, convertido en activo y exportado para madurar en otro territorio.
La propuesta de los 24 años no debe ser presentada como prisión.
Debe ser presentada como cuidado.
Antes de exportar al jugador, Brasil necesita ser formado dentro de él.
Los 24 años no deben ser tratados como una afirmación biológica rígida. Son, sobre todo, un umbral político, cultural y deportivo: un tiempo mínimo para consolidar Brasil dentro del atleta.
De los 18 a los 24, el jugador debería tener la oportunidad de madurar delante de la población que produjo su diferencia.
Ventana 4 - Las Bets secuestran el riesgo que antes pertenecía a la hinchada
La hinchada siempre vivió el riesgo.
Pero era un riesgo común.
El gol perdido dolía en todos.
El gol hecho explotaba en todos.
La derrota era luto colectivo.
La victoria era fiesta pública.
Con las Bets, el riesgo cambia de lugar.
Sale de la pertenencia y entra en la cuenta individual.
El hincha deja de preguntar solamente:
“¿Brasil va a ganar?”
Y comienza a preguntar:
“¿mi apuesta va a salir?”
El juego deja de ser encuentro.
Se vuelve operación.
El jugador deja de ser representante simbólico.
Se vuelve variable.
La causa primal aquí es profunda:
cuando la apuesta sustituye a la hinchada, el TMJ se rompe.
La apuesta no puede sustituir la pertenencia.
El riesgo financiero no puede sustituir el Jiwasa.
El mercado no puede secuestrar el cuerpo emocional del juego.
Ventana 5 - La planilla captura el rastro, pero no siente lo vivo
El dato es necesario.
Pero el dato no es el juego.
La planilla ve pases.
Posesión.
Velocidad.
Distancia.
xG.
Mapas de calor.
Presión.
Oxigenación.
Frecuencia cardíaca.
Movimiento.
Pero, por sí sola, no ve el momento en que once se vuelven uno.
No ve cuando el estadio entra en el sistema nervioso del equipo.
No ve cuando el regate no es una elección, sino memoria colectiva.
No ve cuando el jugador toca la pelota porque sintió, no porque calculó.
El problema no es medir.
El problema es medir sin escuchar.
Capta sin Jiwasa se vuelve Excel de lo vivo.
La causa primal:
Brasil comenzó a confundir rastro con presencia.
Capta es rastro capturado.
Jiwasa es presencia emergente.
Una ciencia del fútbol brasileño necesita ambos.
Ventana 6 - La hinchada fue convocada, pero el tercer cuerpo no apareció
Cuando juega la Selección, millones de cuerpos se detienen.
Las casas se detienen.
Los bares se detienen.
Las calles cambian de ritmo.
Las familias se reúnen.
Los niños se ponen la camiseta.
Incluso quienes no siguen el fútbol sienten algo.
Porque un partido de Brasil es un ritual nacional.
Es un intento de formar un cuerpo mayor.
Las poblaciones latinas cargan profundas cargas alostáticas: históricas, coloniales, económicas, raciales, políticas y territoriales.
Esas cargas no desaparecen solamente con discurso.
Necesitan cuerpo.
Necesitan canto.
Necesitan danza.
Necesitan juego.
Necesitan fiesta.
Necesitan encuentro.
Necesitan arte.
En nuestro lenguaje, esto es Quorum Sensing Humano.
No como una metáfora biológica simple.
Sino como hipótesis Cuerpo-Territorio:
muchos cuerpos percibiendo juntos que no están solos.
Una inteligencia distribuida que emerge cuando los cuerpos se regulan mutuamente.
Un Jiwasa.
Un tercer cuerpo.
Cuando la Selección juega sin fútbol-arte, ese ritual falla.
La población se reúne para descargar tensión histórica.
Pero recibe ejecución sin alma.
Se reúne para metabolizar vergüenza social.
Pero recibe rendimiento globalizado.
Se reúne para sentir Brasil.
Pero encuentra un equipo que parece más cercano al mercado que al pueblo.
Esto es frustración alostática colectiva.
El cuerpo social fue llamado a pertenecer.
Pero no encontró dónde aterrizar.
Ventana 7 - El técnico puede acertar la métrica y errar el cuerpo
Un técnico puede verlo todo y, aun así, no sentir nada.
Puede acertar la zona.
Acertar la transición.
Acertar el mapa.
Acertar el cambio estadístico.
Y, aun así, errar el juego.
Porque existe una capa que no aparece lista en el informe:
el ritmo emocional del equipo.
La confianza invisible.
El coraje que crece.
La vergüenza que paraliza.
La hinchada que empuja.
El banco que siente antes del modelo.
El jugador que está presente, pero no está entero.
Cuando el técnico no percibe el tercer cuerpo, puede cambiar una pieza y matar una circulación viva.
Puede corregir la estructura y destruir el Jiwasa.
Puede seguir el plan y matar el arte.
La causa primal:
el fútbol brasileño no murió por falta de información, sino por falta de escucha de lo vivo.
Ventana 8 - La vergüenza debe convertirse en responsabilidad intergeneracional
Noruega se volvió símbolo porque pensó en el futuro.
Brasil se volvió herida porque vende futuro.
Vende petróleo.
Vende territorio.
Vende atención.
Vende juventud.
Vende jugadores.
Vende camisetas.
Vende riesgo.
Vende incluso la emoción de la hinchada.
Si Brasil es uno de los grandes exportadores de cuerpos futbolísticos, necesita preguntar:
¿quién recompone el territorio que produce esos cuerpos?
Por eso, la respuesta no puede ser solamente reclamar.
Tiene que convertirse en propuesta.
Proteger la base.
Proteger el futsal.
Proteger la calle.
Proteger a los jóvenes atletas de las Bets.
Crear un Fondo Soberano del Fútbol Brasileño.
Incentivar la permanencia calificada hasta los 24 años.
Medir el juego con ciencia, pero sin matar el arte.
Formar jugadores que sepan jugar en el mundo sin olvidar al pueblo que cargan.
La causa primal final:
Brasil no perdió solamente una Copa. Brasil percibió que viene vendiendo sus futuros antes de madurarlos.
Entonces, ¿por qué NIRS?
Porque tal vez el cuerpo brasileño ya sabe lo que la ciencia todavía no aprendió a medir.
El hincha sabe cuándo el equipo está junto.
Sabe cuándo el jugador está solo.
Sabe cuándo el estadio entró en el juego.
Sabe cuándo el banco siente.
Sabe cuándo el técnico perdió el campo.
Sabe cuándo un gol no nace solamente de una jugada, sino de un acoplamiento.
El Proyecto NIRS en el fútbol nace para investigar esto:
no solamente el cerebro del atleta,
no solamente el equipo como sistema táctico,
sino el tercer cuerpo vivo del partido.
El Jiwasa adversarial.
El entre.
El 11 contra 11 que, cuando está vivo, se vuelve mucho más que 22.
La tecnología NIRS/fNIRS permite observar cambios en la oxigenación cerebral y muscular de forma no invasiva durante tareas y ejercicios. Pero el punto de este proyecto no es transformar el fútbol en datos cerebrales.
Es lo contrario.
Es usar cerebro, músculo, movimiento, sonido, estadio y experiencia vivida para estudiar lo que ocurre entre los cuerpos.
El tercer cuerpo adversarial
Hasta ahora, la neurociencia social ha estudiado mucho el acoplamiento cooperativo.
El artículo de Leiva-Cisterna, Barraza, Rodríguez y Dumas es importante porque sugiere que la sincronía entre cerebros no debe ser tratada solamente como una coincidencia correlacional: en el estudio, la estimulación sensorial multi-brain aumentó la sincronía interbrain, especialmente alrededor de 16 Hz, y facilitó el acoplamiento conductual sostenido en díadas.
Pero el fútbol exige un paso más.
El fútbol no es solamente cooperación.
Es cooperación adversarial.
Un equipo coopera contra otro equipo.
Once cuerpos se acoplan entre sí.
Once cuerpos adversarios intentan desorganizar ese acoplamiento.
El estadio modula a ambos.
El banco interfiere.
El técnico reorganiza el campo.
El preparador físico siente la fatiga, la tensión y la caída de prontitud.
La hinchada empuja, presiona, asusta, sostiene o quiebra.
Entonces la pregunta cambia:
¿el tercer cuerpo del partido es solamente la suma de los jugadores?
No.
El partido vivo es un Jiwasa adversarial.
Un cuerpo mayor que emerge entre dos equipos, bancos, técnicos, preparadores físicos, hinchada, campo, tiempo, marcador, memoria y presión.
Ese es el tercer cuerpo que la planilla olvida.
Proyecto NIRS en el fútbol: 30 cuerpos-territorios
Este blog propone un experimento de fNIRS en un partido de fútbol.
No para reducir el juego al cerebro.
Sino para comenzar a medir el entre.
La propuesta:
11 jugadores titulares del Equipo A;
11 jugadores titulares del Equipo B;
2 suplentes del banco del Equipo A;
2 suplentes del banco del Equipo B;
técnico del Equipo A;
técnico del Equipo B;
preparador físico del Equipo A;
preparador físico del Equipo B.
Total: 30 cuerpos-territorios.
La pregunta:
¿estamos midiendo individuos, equipos o el cuerpo vivo del partido?
La hipótesis:
si medimos solamente individuos, veremos rendimiento.
Si medimos equipos, veremos coordinación.
Si medimos el Jiwasa adversarial, podremos comenzar a ver el partido como tercer cuerpo vivo.
El fNIRS permitiría acompañar respuestas hemodinámicas corticales durante el partido, especialmente en regiones relacionadas con atención, toma de decisiones, control, percepción social, esfuerzo cognitivo y adaptación.
Pero el fNIRS solo no basta.
El proyecto necesitaría integrar:
fNIRS en 30 participantes;
GPS y tracking posicional;
video táctico;
audio del estadio;
frecuencia cardíaca;
HRV/RMSSD;
EMG en muestras específicas;
GSR para activación;
eye-tracking en entrenamientos simulados;
análisis de eventos críticos;
relatos fenomenológicos pospartido;
lectura del banco, del técnico y del preparador físico;
Capta del mercado, medios, redes e hinchada.
El objetivo no sería producir una planilla más grande.
Sería crear una ciencia capaz de preguntar:
¿dónde el juego creó cuerpo?
¿dónde el juego perdió cuerpo?
¿dónde el equipo se volvió once individuos?
¿dónde el estadio entró en el sistema nervioso?
¿dónde el técnico sintió demasiado tarde?
¿dónde el banco ya sabía antes que la planilla?
El próximo paso del fútbol brasileño podría ser no solo medir cooperación en laboratorio, sino investigar el Jiwasa en el juego vivo.
Ventanas del experimento
El partido sería analizado por ventanas.
Ventana 1 - Prepartido
Antes de que ruede la pelota, el juego ya comenzó.
Himno.
Calentamiento.
Mirada.
Túnel.
Cámara.
Hinchada.
Miedo.
Vanidad.
Concentración.
Mercado.
Patrocinio.
Memoria.
Aquí, el fNIRS preguntaría:
¿los cuerpos entran acoplados o dispersos?
¿El equipo está en Jiwasa?
¿O cada jugador está dentro de su propia marca?
Ventana 2 - Los primeros 10 minutos
El inicio revela el campo.
¿Hay coraje?
¿Hay duda?
¿Hay escucha?
¿Hay aproximación?
¿Hay compactación viva?
¿El equipo se reconoce?
¿O ejecuta movimientos sin pertenencia?
En el fútbol-arte, los primeros minutos no son solamente estudio.
Son afirmación de presencia.
Ventana 3 - Transición ofensiva
Aquí se ve el APUS colectivo.
El cuerpo del equipo se posiciona para atacar.
La pelota cambia de pie.
El espacio se abre.
El adversario se inclina.
El pase llama la carrera.
El regate llama la cobertura.
La pregunta:
¿el equipo siente junto o calcula separado?
La planilla ve progresión.
El Jiwasa ve si está ocurriendo creación de mundo.
Ventana 4 - Transición defensiva
Aquí aparece el carácter.
Se perdió la pelota.
¿Quién vuelve?
¿Quién duda?
¿Quién protege?
¿Quién reclama?
¿Quién abandona?
¿Quién compensa?
¿Quién siente al otro?
El fútbol-arte no es solamente atacar bonito.
Es defender con pertenencia.
Sin Jiwasa, cada uno vuelve por sí mismo.
Ventana 5 - Gol recibido
Un gol recibido es un terremoto en el Tekoha.
Cambia la respiración.
Cambia la postura.
Cambia la mirada.
Cambia el banco.
Cambia la hinchada.
Cambia el técnico.
La pregunta no es solamente cómo el equipo reacciona tácticamente.
Es:
¿el tercer cuerpo sobrevive al golpe?
¿O el equipo se rompe en individuos?
Ventana 6 - Gol marcado
Un gol marcado también revela.
¿Hay euforia organizada?
¿Hay humildad?
¿Hay reconexión?
¿Hay exceso?
¿Hay vanidad?
¿Hay pérdida de campo?
No todo gol fortalece el Jiwasa.
Algunos goles inflaman el ego.
Otros reconectan el cuerpo colectivo.
Ventana 7 - Banco, técnico y preparador físico
El banco siente antes de entrar.
El suplente puede estar acoplado o desconectado.
El técnico puede sentir el campo o apenas leer la planilla.
El preparador físico puede percibir una caída de prontitud antes que el modelo.
Por eso, técnico y preparador físico deben formar parte del experimento.
No son externos al juego.
Ellos modulan el Jiwasa.
Un técnico que no siente el tercer cuerpo puede elegir mal el Capta.
Puede cambiar una pieza sin entender el campo.
Puede corregir una métrica y destruir el ritmo.
Puede seguir el plan y matar el arte.
Ventana 8 - Estadio y población
El estadio no es escenario.
Es un órgano sensible del partido.
Respira.
Canta.
Calla.
Presiona.
Acelera.
Asusta.
Sostiene.
En Brasil, el estadio también se expande hacia bares, casas, calles, playas, pantallas y familias.
Millones de cuerpos entran en el juego.
Cuando juega la Selección, el país intenta formar un cuerpo mayor.
Si ese cuerpo encuentra fútbol-arte, descarga carga alostática y crea pertenencia.
Si encuentra solamente lógica de planilla, la carga vuelve como vergüenza.
Luciane Moscaleski: cuando el Capta encuentra cuerpo vivido
Aquí entra un puente brasileño importante.
Luciane Moscaleski aparece públicamente como fundadora de inBrain, una consultoría en Neurociencia del Deporte y bienestar corporativo. Su trayectoria pública incluye posdoctorado en la Escuela de Educación Física y Deporte de la Universidad de São Paulo, doctorado en Neurociencia y Cognición por la UFABC, participación en la red NAPeN, formación en Educación Física, Administración y Marketing, además de experiencia como exatleta profesional de baloncesto.
Esto importa profundamente.
Porque EEG, fNIRS, EMG y cualquier tecnología de medición siguen siendo Capta.
Pero existe Capta muerto y Capta vivo.
Capta muerto es cuando la técnica se convierte en Excel cerebral.
Capta vivo es cuando el dato encuentra a alguien que puede sentir el juego.
Luciane representa, para este proyecto, una figura rara: alguien que transita entre ciencia, cuerpo, deporte, neuroimagen, experiencia atlética y lenguaje aplicado. El cuerpo de una exatleta no lee una señal fisiológica de la misma manera que una planilla. Sabe que un patrón cerebral solo gana sentido cuando encuentra gesto, cancha, campo, presión, ritmo, fatiga, mirada, banco, entrenador y colectivo.
Por eso, este texto debe valorarla no solo por los títulos y trabajos ya realizados, sino por el tipo de escucha que su trayectoria hace posible.
En el lenguaje de este proyecto, podemos decir:
Luciane Moscaleski es una de las investigadoras brasileñas con mayor potencial para transformar el NIRS/fNIRS en una herramienta de detección del Jiwasa en grupos deportivos.
No porque el NIRS vaya a “probar” el Jiwasa por sí solo.
Sino porque alguien que ya vivió el deporte desde dentro, estudió el cerebro desde dentro y trabaja con neurociencia aplicada al rendimiento puede percibir lo que muchos modelos ignoran:
que el grupo tiene pulso.
que el equipo tiene clima.
que el banco siente.
que el técnico modula.
que el gesto carga historia.
que el dato necesita encontrar cuerpo vivido.
Es justo, dentro de esta propuesta, decir que Luciane puede sentir el Jiwasa de los grupos.
No como misticismo.
Sino como una competencia rara de integración:
medir y escuchar.
analizar y percibir.
captar señal y reconocer presencia.
Sin sentir el Jiwasa, el dato queda huérfano.
Con Jiwasa, el dato puede volverse escucha.
Y quizá este sea exactamente el próximo salto de la neurociencia del deporte en Brasil: no copiar metodologías frías de alto rendimiento, sino crear una ciencia brasileña capaz de medir acoplamiento sin matar el arte.
Por qué Brasil fue una vergüenza
Brasil fue una vergüenza no porque perdió.
Fue vergonzoso porque no presentó el tercer cuerpo de la brasilidad.
No hubo fútbol-arte como Jiwasa.
No hubo la sensación de que el país entró junto al campo.
No hubo TMJ.
No hubo agente latino.
No hubo el campo que hace que el hincha diga:
“perdimos, pero fue Brasil.”
La vergüenza vino porque la derrota pareció vacía.
Pareció ejecución sin alma.
Plan sin cuerpo.
Dato sin Weichö.
Un equipo globalizado, mercantilizado, bien entrenado y pobre en pertenencia.
Tal vez esto sea duro.
Pero es una dureza necesaria.
Porque Brasil no necesita solamente otro técnico.
Necesita recuperar el territorio que forma fútbol-arte.
Necesita proteger el campito.
La calle.
La infancia.
La ginga.
La improvisación.
La alegría.
La colectividad.
El juego.
El error creativo.
El hambre simbólica de representar a un pueblo.
Sin eso, podemos tener atletas millonarios, clubes ricos, métricas avanzadas y técnicos famosos.
Pero no tendremos Brasil.
Propuesta: Ciclo Nacional de Brasilidad Futbolística hasta los 24 años
La vergüenza debe convertirse en propuesta.
Los jugadores brasileños no deberían ser vendidos definitivamente al exterior antes de los 24 años sin completar un ciclo mínimo de maduración técnica, afectiva, territorial y colectiva dentro de Brasil.
Esto no debe formularse como prisión.
Debe formularse como soberanía neurocultural.
Brasil ya reconoce la importancia de la formación deportiva. El próximo paso es reconocer que formación no es solamente contrato, alojamiento, entrenamiento y competición.
Formación es territorio.
Formación es cultura.
Formación es pertenencia.
Formación es protección contra la monetización prematura de la conciencia.
La propuesta sería crear:
un Ciclo Nacional de Brasilidad Futbolística de los 18 a los 24 años;
una contribución progresiva para transferencias internacionales antes de los 24 años;
un Fondo Soberano del Fútbol Brasileño;
protección de las categorías de base contra las Bets;
prohibición de contratos individuales con Bets para atletas sub-24;
financiamiento para futsal, fútbol de calle, várzea, fútbol femenino y campeonatos escolares;
centros de investigación en NIRS/fNIRS, creatividad, toma de decisiones y Jiwasa deportivo;
programas de educación financiera, salud mental y pertenencia territorial para jóvenes atletas.
Brasil no necesita impedir que sus jugadores conquisten el mundo.
Necesita impedir que sean vendidos antes de volverse plenamente brasileños en el campo.
DANA contra la captura del fútbol
DANA es religare DNA.
Es una religiosidad, una política y una sociedad que respeta el Weichö: la potencia singular de creación de mundos que la Inteligencia DNA permite en cada cuerpo-territorio.
En el fútbol, DANA pregunta:
¿el deporte está creando mundo o capturando conciencia?
¿La base está formando cuerpo colectivo?
¿O activo financiero?
¿El club está formando jugador?
¿O marca?
¿La Selección está representando a un pueblo?
¿O una vitrina?
¿La tecnología está escuchando el juego?
¿O reemplazando el juego?
¿La IA nos ayuda a sentir mejor?
¿O borra lo que no cabe en la planilla?
DANA no está contra la tecnología.
DANA está contra la tecnología sin religación.
Contra Capta sin Jiwasa.
Contra ciencia sin cuerpo.
Contra fútbol sin pueblo.
Propuesta final del estudio
El experimento NIRS en el fútbol tendría tres niveles de análisis.
1. Individuo
¿Cómo responde cada jugador a la presión, la fatiga, la decisión, el error, el gol, la hinchada y el cambio táctico?
2. Equipo
¿Cómo sincronizan los jugadores de un mismo equipo atención, decisión, movimiento, transición y recuperación?
3. Partido como tercer cuerpo
¿Cómo los dos equipos, bancos, técnicos, preparadores físicos, hinchada y campo forman un Jiwasa adversarial?
La hipótesis mayor:
la alta performance real no está solamente dentro del cerebro del atleta.
Está en el acoplamiento entre cuerpos-territorios.
Está en el tercer cuerpo vivo del partido.
Cierre
La Copa 2026 dejó una herida.
No solamente deportiva.
Civilizatoria.
Brasil vio perder a su Selección, pero lo que dolió fue otra cosa:
la ausencia de Brasil.
Tal vez el fútbol-arte no desaparezca por falta de talento.
Tal vez desaparezca cuando la conciencia humana es monetizada hasta el punto en que el jugador entra al campo como activo, el técnico como gestor de planilla, la hinchada como audiencia, la infancia como contenido y el país como marca.
Antes, el colonialismo capturaba territorio.
Ahora, la digitalización también captura atención.
Y cuando la atención es capturada, el Jiwasa se debilita.
El fútbol brasileño no necesita elegir entre ciencia y arte.
Necesita una ciencia capaz de sentir el arte.
Una ciencia que use EEG, fNIRS, EMG, video, tracking e IA sin olvidar el tercer cuerpo.
Una ciencia que sepa que el juego no vive solo en los datos.
Vive en el entre.
En el campo.
En el estadio.
En la vergüenza.
En el silencio.
En el canto.
En el regate.
En el pase que nadie esperaba.
En el cuerpo que siente antes que la planilla.
Tal vez Luciane Moscaleski, por su trayectoria entre deporte vivido, neurociencia, cuerpo y aplicación práctica, sea una de las personas capaces de transformar esta intuición en un proyecto de investigación.
No para probar que Brasil tiene alma.
Sino para mostrar que los grupos tienen acoplamiento.
Que los equipos tienen pulso.
Que la hinchada entra en el sistema.
Que existe una fisiología de la pertenencia.
Que el Jiwasa quizá pueda ser medido no como objeto aislado, sino como patrón emergente entre cuerpos.
La pregunta final es:
¿el próximo Brasil medirá solamente jugadores o reaprenderá a sentir el Jiwasa del partido?
Porque, sin Jiwasa, podemos jugar fútbol.
Pero no jugaremos fútbol brasileño.
Referencia destacada
Leiva-Cisterna, I., Barraza, P., Rodríguez, E., & Dumas, G. (2025). Sensory multi-brain stimulation enhances dyadic cooperative behavior. Social Cognitive and Affective Neuroscience, 20(1), nsaf104. DOI: 10.1093/scan/nsaf104.
Publicaciones de apoyo posteriores a 2021
Alostasis y América Latina
Migeot, J., et al. (2024). Allostasis, health, and development in Latin America. Apoya la lectura de que desigualdades, experiencias adversas y contextos sociales en América Latina atraviesan salud, desarrollo y cuerpo a lo largo de la vida.
Funciones ejecutivas y maduración
Tervo-Clemmens, B., et al. (2023). A canonical trajectory of executive function maturation from adolescence to adulthood. Estudio con 10.766 participantes de 8 a 35 años, útil para tratar con cuidado la discusión sobre maduración entre adolescencia y vida adulta.
Redes sociales y juventud
Office of the Surgeon General. (2023). Social Media and Youth Mental Health. Documento importante para discutir la captura del calendario íntimo juvenil por plataformas digitales, sin reducir todo sufrimiento juvenil a una sola causa.
Eventos colectivos, música y pertenencia
Rickard, N. S., et al. (2025). The unifying power of live music events: A systematic review of social outcomes for audience members. Ayuda a sostener la idea de que encuentros colectivos con emoción, música y presencia pueden generar beneficios sociales y comunitarios.
Sincronía interbrain y cooperación
Leiva-Cisterna, I., Barraza, P., Rodríguez, E., & Dumas, G. (2025). Sensory multi-brain stimulation enhances dyadic cooperative behavior. Base neurocientífica para pensar acoplamiento entre cerebros y comportamiento cooperativo, expandida aquí conceptualmente hacia el Jiwasa adversarial del fútbol.
NIRS en deporte y ejercicio
Perrey, S. (2024). Could near infrared spectroscopy be the new weapon in our scientific arsenal to improve exercise performance? Discute el uso de NIRS para medir oxigenación cerebral y muscular durante el ejercicio.
Oximetría muscular en ciencia del deporte
Perrey, S., et al. (2024). Muscle Oximetry in Sports Science: An Updated Systematic Review. Revisión sobre NIRS como método no invasivo para evaluar oxigenación muscular en diferentes contextos deportivos.
fNIRS hyperscanning en atletas y confianza
Wang, H., et al. (2025). An fNIRS hyperscanning study on the influence of team types and sex factors on athletes’ trust behavior and interpersonal neural synchronization. Apoya la posibilidad de estudiar sincronización interpersonal en atletas mediante fNIRS hyperscanning.
Publicidad de apuestas deportivas
McGrane, E., et al. (2025). What is the impact of sports-related gambling advertising on gambling behaviour? A systematic review. Útil para discutir cómo la exposición a publicidad de apuestas deportivas se relaciona con el comportamiento de apuesta.
Patrocinio de gambling en el deporte
De Jans, S., et al. (2024). #Sponsored: A Systematic Literature Review and Theoretical Framework of Gambling Sponsorship Research. Apoya la discusión sobre la presencia de las Bets en el imaginario deportivo.